jueves, 28 de mayo de 2026

Maribel Tafur: The Art Of Gastronomy

(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 20 de mayo de 2026.)

Que la hija de Maryna Pastor y de Jorge Tafur anda en llamas desde hace algún tiempo, es afirmación demostrada no sólo por la generosa frecuencia con que vienen apareciendo nuevos trabajos suyos (uno en el ‘24, dos en el ‘25), sino también por la encomiable calidad de la música liberada bajo esos recientes títulos. Para que no se pierda esta saludable costumbre, a los pergaminos antes aludidos se les suma uno correspondiente al disco estrenado por la joven compositora el pasado 10 de abril -y cuyos arte y concepto han resultado ser más o menos desconcertantes.

Esto es, claro, teniendo en consideración antecedentes como Willay Plancton (‘25) o Ultranatura (‘24). En estos y otros registros, Maribel Tafur daba rienda suelta a una fascinación por el ambient de humores hídricos, plasmada en una mirada más que próxima al medio ambiente y/o la naturaleza. The Art Of Gastronomy señala desde su nombre un interés por el arte culinario que nunca hubiera sospechado ha germinado en el background vital de la limeña. He de admitir que esa inclinación me sorprende mucho: siendo la gastronomía una disciplina consagrada en el campo de las carreras profesionales, su importancia en el Perú ha sido magnificada de modo tan ampuloso que ha acabado por convertirse en hype. ¿O me vas a negar que es un poco/bastante jodido que nuestro país saque pecho asumiendo imagen de tragaldabas ante la comunidad internacional?

Sin embargo, fuera de la denominación y del arte de portada (primer plano de lo que parece ser una fogata rural), la directora de Intune no ha cambiado las herramientas que modelan su vocabulario y su retórica. Es decir, aunque el concepto puede haberse reemplazado, las maneras en que se le aborda no -salvo por un elemento de dosificada presencia, que contrasta a la primera de bastos con la devoción hacia el Agua: el crepitar del Fuego. Sus manifestaciones, empero, son contadas: apenas adornan aquellos temas de The Art... en los que el conductor universal deja sentir su ausencia (“Textural Alchemy”), y tienden espontáneamente al perfil bajo.

Este estado de la cuestión me hace reflexionar sobre si la autora ha decidido prescindir de los efectos acuosos otrora omnipresentes, atendiendo más a la pregonada experiencia gastronómica que a esa mitigadamente circunstancial recurrencia al Fuego. Dichos efectos no escasean, por supuesto, si bien se concretan en menores número y grado que antaño. En “Arrival” y en “Origin And Transformation”, respectivamente apertura y clausura del volumen, el Agua se halla tan presente como los incontables trinos de aves canoras. Por lo demás, la música de Tafur Pastor sigue cobijándose bajo interminables trazos ambientales salpicados de sonidos cooptados de la cotidianeidad, elongaciones timbrales extrapoladas de géneros afines al ambient como el bliss pop, brochazos texturales imbuidos de coloraciones invernales (“Líquidos”).

Hay algo que se me ha hecho inasible en The Art Of Gastronomy. No sé si sea correcto ponerlo en las siguientes palabras, pero corro el riesgo. El output de Maribel ha sobrepujado los discretos niveles de glucosa que contemplaba anteriormente (las pistas gemelas “Seasonal” y “The Art Of Gastronomy”). Ello ha agudizado las paradojas arquitectónicas que sostienen construcciones como “Moment I” o “Botánica”. Su melancolía ha adquirido connotaciones geórgicas, y su persistente bucolismo ahora se hace dulce de sobrellevar, de modo que en el balance parece haber arribado la artista a un limbo en fase zen. The Art... se ha convertido en un punto focal que es a la vez único y múltiple, al que puedes echar una sola mirada o todas las que quieras hasta cansarte. Probablemente sea ésa la matriz del granulado sortilegio hipnótico de sus 34 etéreos minutos.

Hákim de Merv

jueves, 21 de mayo de 2026

Supertriste: Bloop

(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 13 de mayo de 2026.)

Extrañas nuevas desde Iquique. Al despuntar septiembre del ‘25, Supertriste debuta en largo tras tres años de vida artística con un álbum algo complicado de diseccionar. Quizá no haya motivo de mayor asombro para quienes lograron escuchar sus dos singles anteriores, que ya anunciaban lo que después ha confirmado crecidamente el estreno en 33 rpm. Como no fue mi caso -primero degusté este último, luego los sencillos previos-, puedo decir que la banda me sorprendió con los pantalones abajo. De todas formas, ha sido una experiencia singular.

Bautizado haciéndose eco del escalofriante suceso de 1997 relacionado a un lovecraftiano fenómeno acústico submarino que dio lugar a (nunca descartadas) especulaciones fantásticas sobre gigantescas criaturas abisales, Bloop propone una inmersión dirigiéndose hacia el corazón de las tinieblas. ¿Inmersión física o emocional? Un poco de ambas. Lo curioso es que se sirve del shoegazing, género muy identificado con imágenes de fulgor y luminiscencia, para hacerlo. Y si bien la música del grupo asimila además plancton de otras aguas, como las del indie o del noise rock, es la variedad de Slowdive y del primer Auburn Lull la escogida para domeñarse a los designios de la lobreguez.

Lo consigue el quinteto formado por Jorge Peña (batería), Héctor Venegas (guitarra y voz), “El Roco” (bajo), Rodrigo Collao (guitarra) y Johan Castillo (guitarra); amparándose en la Baja Fidelidad. Tomándole como su catalizador por excelencia, Supertriste consigue difuminar el baggy sin disolverle: nada más empezar a sonar “Grisáceo”, la ecuación ruido + melodía queda eclipsada bajo una capa lo fi, lo bastante gruesa para obliterarle y lo suficientemente delgada para apreciarle a través de ecos lejanos. Es como si estuvieras presenciando una avalancha de distorsión en clave pop, ahogada por un registro fosco, que nubla esas fuerza y vehemencia. Esta dialéctica acompañará al combo hasta el final del viaje.

Quizá sobre decirlo, pero mejor pecar de exceso que de omisión. De blackgaze, ni media micra. No distingo en la ascendencia del acto chileno rastros de etiquetas emparentadas con el metal. Si acaso forzando las comparaciones, tal vez sedimentos de rock alternativo, dispersos entre la apertura y “Abisal”. En todo este tramo, repta la bulla desprolija, provenga ésta del noise rock (“Frío”) o del shoegazing (“Evasivo”, “Dejavú”). La osamenta rítmica empuja a Bloop a oscilar entre la potencia y la calma (“Abisal”), escoltada a toda hora por el cristal esmerilado del desaliño intencional.

En la tríada “Algo Siento”-“Nube”-“Descendente”, Supertriste se zambulle en el canon shoegazer adecuando los tiempos y desbastando todo lo que puede las aristas de su sonido. Da forma, así, a un output que podría catalogar como “shoegazing oscuro”; si ese concepto no constituyese en sí mismo una aporía. No lo hago porque, esto aparte, uno de los rasgos más llamativos del plástico es que las vocales se entienden completamente -diferencia crucial respecto del paradigma noventero, donde las voces son por regla general ininteligibles.

Para contentar a propios y extraños, Bloop acaba volviendo al punto de origen con “36”, cierre de un esférico cuando menos peculiar. Merece escuchársele en físico, porque su diseño corresponde al de un tour de force, con casi todos los tracks entrelazados. Dicha edición corre a cargo de la aún novel escudería chilena Espora Discos, mientras que puedes optar por la descarga libre desde el BandCamp del proyecto, y por la descarga paga desde el de la santiaguina Joy Box Records.

Hákim de Merv

miércoles, 6 de mayo de 2026

Anthology Of Electroacoustic Music From Portugal

(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 29 de abril de 2026.)

Con harta antelación tuve acceso a este nuevo muestrario planificado por Unexplained Sounds, que pasa a formar implícita parte de esa serie de otros tantos documentos dedicados a difundir exponentes avant garde de drone music, composición electroacústica y música concreta de factura contemporánea -procedentes de diversas regiones y países del globo. Enfocado en artistas portugueses/as, el lanzamiento oficial del recién estrenado título ha tenido lugar en la quincena de abril, e incluye trece contribuciones a pista por cabeza encapsuladas en poco más de 63 minutos.

En mayor o menor medida, Anthology Of Electroacoustic Music From Portugal participa de algunas características comunes a pares suyos como Anthology Of Experimental Music From Australia (‘25) o Anthology Of Exploratory Music From India (‘21): implacable economía de medios expresivos, tramados de posología espectral que invocan imaginarios entrópicos, intensa capacitación en el dominio de la espacialidad electrónica, exploraciones conceptuales fundadas en formas de notación que deben ser cualquier cosa menos convencionales... La diferencia respecto de esas compilaciones viene prefigurada en el presente caso por la palabra “electroacústica”.

Mucho más que en el de la composición académica experimental contemporánea o en el de las “vanguardias” pop de improvisación abierta, es en los feudos de la electroacústica donde los sonidos son intervenidos desde su creación misma, recurriéndose tanto a instrumentación heterodoxa como a grabaciones de campo y a sonoridades sintéticas, pasando por modulaciones o alteraciones digitales de tono, textura, velocidad y tiempo. Si agregas una draconiana ausencia de percusión o programación (la ascendente progresión étnica de “Reanima Electrica” de HHY & The Macumbas es la única excepción a la regla), ...From Portugal da en el clavo ilustrando ese paradigma de la música electroacústica para el que cualquier ruido es material sonoro.

Puede decirse aún más. Las cíclicas vibraciones atonales in crescendo de “Circunscrita”, a cargo de David Maranha, dejan en claro que para la electroacústica la melodía es una necesidad suntuaria (y, por ende, prescindible). Valgan verdades, esa aserción es apuntalada por el grueso del repertorio del disco: los latidos nictálopes en diminuendo de “Acto IV” de BVHZ, la geórgica flauta de otras épocas que parece arribar a espacios físicos y tiempos futuros desvencijados en “Vesper” de NIN-FAE, el andar lo fi rugoso e invariable de Vitor Joaquim y su zumbante “Forgotten Voices”, las envolventes atmósferas fantasmales que Haarvöl acompaña de misteriosos tañidos de campana en “Intersticial Topographies Of Quietude”, el borroso onirismo minimalista de Margarida Garcia y “Cinza, Agulha E Lápis”...

Estos y otros ejemplos proporcionados por Anthology Of Electroacoustic Music From Portugal -el abejorreo glitcheado de “30xN-LRJ1” por @c, el aura sobrenaturalmente oscura de João Alegria y “Vertigem”, las subsónicas vocalizaciones tribales de Reixelo en “Arte Nativa Portugueza - Parte IV”-, confirman además una obsesión por el Sonido con especial énfasis en las categorías de densidad, de color, de modelación. Inmersiva invitación la que extiende este registro, simultáneamente austero y excitante, a degustar los frutos apreciables en los márgenes del avant pop lusitano hoy.

Hákim de Merv