jueves, 22 de octubre de 2026

Umma: Kosmovisionen

(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 14 de octubre de 2026.)

Ratazo hacía que no llegaban novedades sobre el quehacer sonoro de Miguel Ángel Burga. Lo último que lanzase a título personal, subido a BandCamp en enero del año pasado (Tecnología En La Religión Futura), fue descolgado antes de ingresar al ‘26. Ahora ha vuelto a publicarse (8/10), con otra identidad (Onh), reducido de largo a EP de cuatro piezas (Dub - 03), y cambiados/modificados casi todos los nombres de éstas. Si bien diecisiete meses no comportan una cifra exorbitante, en el caso concreto del ex Espira, que en estos últimos tiempos ha mantenido un asombroso cociente de dos discos y medio por año; se trata de un período de silencio editorial inusualmente dilatado.

“¿Cómo que diecisiete? Si hasta octubre son veintiún meses”. Cierto. Estas líneas, sin embargo, no se refieren al aludido relanzamiento (cuya primera versión mereció en su día un texto al que puedes acceder haciendo click aquí). Estos renglones han sido motivados por la aparición en junio de Kosmovisionen, debut absoluto de Umma, el nuevo proyecto en que se halla involucrado Burga. Su origen es virtual, ya que ninguno de los integrantes ha coincidido con el resto en espacio o tiempo. Miguel Ángel reside en el Valle Sagrado (Calca, zona severamente afectada hoy por incendios forestales), Pepe Abad -La Ira De Dios, El Cuy- en Estados Unidos, y Scott Heller a.k.a. Dr. Space -Øresund Space Collective- en Portugal.

Por otro lado, las grabaciones abarcan un lapso de dos almanaques coordinando vía WhatsApp. Más que moverse a ciegas, los peruanos avanzaron conscientes de aquello en lo que no querían incurrir -a saber, la síncopa milimétrica y el riff fulminante. Sólo tras efectuarse la primera mezcla de ambos aportes intervienen los osciladores y la floritura electrónica del norteamericano Heller. Aquí cabe aplaudir la chamba del canadiense Arlen Thompson, baterista de Wolf Parade y 50% del binomio de psicodélico doom experimental Anunnaki, posicionado en la mesa de controles echándose sobre los hombros la ardua tarea de moldear como arcilla hasta en dos oportunidades todo lo previamente registrado.

Existen múltiples significados para “umma”, ya que la palabra pertenece a varios idiomas a la vez. El terceto no ha validado ninguna adhesión específica, aunque se hace eco de los correspondientes al árabe -“madre” y “comunidad”. Por ahí puede explorarse cierta afinidad con el espíritu materno-comunal del kraut rock, en fase kosmische. De hecho, Kosmovisionen es casi un tour de force a usanza de ese venerable género. Sus cuatro pistas podrían reconfigurarse en las caras de un vinilo, ya que “Aeparatio” se entrelaza con “Ogon” (lado B) y “Monts” con “Processio” (lado A). Su vibra, para más inri, es abiertamente sidérea. Ya desde los acordes iniciales de “Monts”, el esférico remite sin dilación a los abismos interestelares, a la idea de un sonido que rebota a tres bandas entre el kraut, el space rock y el ambient anegado de drone.

Umma jamás abandona su teleología. Ni al escoger sonar más contundente, como en los minutos iniciales de “Processio”, ni al abrazar un formato más rockero, como en la primera sección de “Aeparatio”. La esencia de su pathos es siempre la misma: celeste, volátil, cósmica, trascendental. Las guitarras construyen cascadas de estrellas simultáneamente relucientes y lejanas. La percusión elige ser tosca, primordial, evoluciona dando saltos enormes e involuciona de manera idéntica. Cuando el viento solar que anida en las composiciones ruge, la radiación espacial que Heller teje se torna imperceptible, pero cuando esa explosión se sosiega las lecturas radioactivas te recuerdan que están allí a cada minuto -insinuadas, inamovibles, implacables.

Si el azar te deparase dar con algo parecido a una estructura de canción en los poco más de 35 minutos que dura Kosmovisionen, ello es una ilusión. Mera coincidencia no planificada. Producto del cruce fortuito entre eléctricas sólo atisbadas alrededor de guarderías estelares, arreglos de una electrónica que no tiene prisa en roer/raer el continuum en el que habitamos, percusiones/secuencias que erran de un extremo a otro sin importarles encajar de veras allí donde temporalmente aterrizan. Es la mirada de Heller/Burga/Abad(¿/Thompson?), al menos por ahora: visiones de una insania astral para cualquier clase de weirdo, de aquí al cuadrante Delta. Difunde Echodelick Records desde Atlanta.

Hákim de Merv

jueves, 15 de octubre de 2026

Tlön: Cronología

(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 7 de octubre de 2026.)

A principios de mayo de este año, llegó desde Argentina el músico Christian Van Lacke. Entre los varios compromisos que tenía agendados para su estadía en esta triste ciudad, se encontraba la presentación en vivo de Cronología, la recopilación en 33 rpm de Tlön. Por desgracia la fecha coincidió con el concierto que el ex Galaxie 500 y ex Luna Dean Wareham iba a ofrecer en Barranco, acompañado de su no menos célebre cónyuge Britta Phillips. Era uno u otro, y ya disponía de la entrada para ver al usamericano. ¿Probablemente fuera esta reunión la última ocasión de disfrutar en directo al combo peruano-argentino -desbandado hace unos tres lustros más o menos, y fallecido su baterista, el legendario Walo Carrillo (Los Holy’s, Tarkus, Telegraph Avenue), días antes de la tocada?

¿Y qué onda con Tlön? El grupo se forma en el ‘07, unos 35 años después de la aparición de los históricos Tarkus. El dato no es baladí, pues se considera al cuarteto precursor del hard rock en estas latitudes y antecedente directo de lo que décadas después grabaran Van Lacke y compañía. No podía esto último ser de otro modo: el padre de Christian -Guillermo- se hizo cargo del bajo en Tarkus, y tanto Carrillo como el cantante Alex Nathanson participan en Tlön Vol. I (‘08). Finalmente, Carrillo es miembro fundador de la terna y permaneció a bordo hasta su entrada en los cuarteles de invierno -así lo certifican acreditaciones en sus tres entregas en estudio. La última de éstas se publica en el ‘11 (Tlön Vol. III), si bien existe un registro live lanzado online póstumamente (Tlön Vivo, ‘17).

El terceto formado por Van Lacke (guitarra, voz), Carrillo y el experimentado bajista Marcos Coifman (Reino Ermitaño, El Cuy), quien luego de Tlön Vol. II (‘09) es reemplazado por César Bustamante; ha visto engrandecido su alias de una manera más significativa tras su separación que cuando se hallaba en activo. Sería materia de investigación averiguar las razones, ya que sus virtudes siempre han estado allí, a vista/oído y paciencia de quien les diera una oportunidad. Tlön era/¿es? una entidad fluctuante entre la psicodelia embebida de reverb y fuzz, un heavy lo bastante flexible para abrazar las improvisaciones, el prog con chance de distorsión, el doom de gravedad exponencialmente aumentada, y el stoner de agresividad sucia y caótica. La suma de estas características puede sonar contradictoria. No ocurre tal precisamente porque la principal habilidad del trío es enhebrar las variables en aras de la consecución de una fórmula equilibrada. Y, sobre todo, efectiva.

Un sonido homogéneo pese a la diversidad de sus aristas. El aura es lo bastante metálica para conjurar el headbanging, y a la vez mesurada para no desacomodarse de su cariz épico (“Mar De Manzanas”). Transfigurando sus influencias, la lobreguez puede comportarse oscilante (“Rey Lagarto”, “El Banquete De Los Niños”), la velocidad verse sabiamente amainada (“Hija De Nubes” marca un límite que jamás se traspasa, el de los 3/4), los wah-wah lucir armoniosos (“Tribus, Clanes”) y las largas secciones instrumentales crisparse sin aviso (“El Principio”). Una niebla de stonura arropa sus composiciones, llenas de síncopas cambiantes, de melodías hipnóticas, de letras tributarias de una fantasía oscura en mal viaje. Sin antecedentes como el de Tlön, resulta mucho más complicado rastrear y comprender la génesis y el devenir de la escena meta-stoner peruana del decenio anterior, que todavía hoy rinde frutos.

No hay surcos de estreno en Cronología. El filtro se ha ceñido a los álbums que son de dominio público, incluido el directo, del que se extrae una pista que hasta el ‘17 no había sido liberada -“Tribus, Clanes”, justamente el epílogo de esta antología disponible sólo en poliacetato de vinilo. Del primer episodio se han repescado “La Ciudad Despierta”, “Mar De Manzanas” y “Ukbar” (segundo guiño borgiano, el primero es el nombre de la banda, ambos pertenecientes al alucinante relato “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”). Del segundo, “El Banquete De Los Niños”, “Oda Al Sonido Delirante”, “Astronave” y “El Principio”. Por último, del tercero se recuperan “Hija De Nubes”, “Rey Lagarto”, “Gran Mamut” y “Descascarada”.

Una selección que se ajusta a las dimensiones del formato, en lisérgico lila transparente, y que invita exitosamente al neófito a adentrarse en el universo sonoro de Tlön. Quienes estamos ya familiarizados/as con su propuesta hemos echado de menos ver concretado el desbloqueo de algún corte inédito, pero coincidimos en el tino y la justicia del repaso que comporta Cronología al legado de la sociedad Van Lacke-Carrillo-Coifman/Bustamante, que igualmente nos invita a la revisión de su obra al completo. El disco, acaso no lo último que firmará la agrupación, figura en el catálogo de la nacional Imperio Records.

Hákim de Merv

jueves, 8 de octubre de 2026

El Significado De Las Flores: Tempus Fugit

(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 30 de septiembre de 2026.)

Prácticamente acabo de enterarme, al ponerme a tipear estas líneas, de la reedición en formato extendido de Tempus Fugit. Es éste el segundo largo de los valpeños El Significado De Las Flores, aparecido originalmente a fines de agosto del ‘25. La nueva versión incluye dos cortes adicionales insertados a mitad de jornada. Uno de ellos es “Fulgor”, grabado junto a la cantautora trans Javiera Electra y lanzado como single a inicios de marzo último. El otro es “No Te Desarmes”, en comandita con María José Ayarza a.k.a. Chini.png, artista de cuyas colaboraciones con Adelaida, Columpios Al Suelo o Juan Desordenado ya he dado cuenta en años anteriores. “No Te Desarmes”, pues, viene a ser el único surco nuevo añadido.

En un principio, El Significado De Las Flores fue concebido como trío, con el concurso de María Pizarro (voz, batería), Pablo Rodríguez (guitarra eléctrica) y Patricio Guzmán (voz, guitarra acústica, sampleos). Para su debut El Efecto Nodriza (‘23), se sumó Sebastián Vidal en bajo y coros. Si bien se le ha reconocido participación en ese disco y en el siguiente, donde se hace presente a través del piano, Vidal permanece adscrito a la calificación de “colaborador habitual”. El grupo deviene en cuarteto, sin embargo, al integrarse a su formación estable otro Sebastián -Aranda, también en coros y bajo.

En algunos recuentos chilenos de fin de año, Tempus Fugit le ha reportado a ESDLF sindicaciones principalmente de cultor del shoegazing, y a pie juntillas del indie. Esa descripción es bastante imprecisa y asaz miope. Verdad que los de Valpo tienen tanto un lado indie como uno baggy. No obstante, desde el mismo momento de usar la palabra “lado” ya estoy errando los tiros. Es mucho más pertinente aludir a una fusión no sólo de estos géneros, sino de otros más. Son los casos del post punk de este siglo y del rock alternativo noventero, así como también -aunque en menor medida- del lo fi. Por último es necesario acotar que, de todos los ingredientes de la mezcla, el que obtiene la hegemonía es el indie en clave pop.

Esto se evidencia al reproducirse el primer round, “La Migración De Las Aves”. El horizonte de los porteños lo ocupa un indie ágil y musculoso, de calado ligero y bien matizado por delgadas capas de Baja Fidelidad, como para enfatizar cierto contraste con unas letras apolíneas que sobrevuelan figuras simbólicas concernientes al Tiempo y a su brevedad. El ruido es accesorio, se filtra más que desbocarse en riadas, aporta inflexiones a partes iguales fugaces e interesantes al nervio melódico que se enseñorea sobre todo en el segmento cerrado al son de “Fuego De Cobre”. La distorsión no riñe, entonces, sino complementa el correcto accionar de un soporte rítmico solvente.

No mucho más resta decir sobre El Significado De Las Flores. Tempus Fugit se moviliza libre de la estigmatización de la monotonía. “Morir Sin Conocerte” interroga otros tempos, lo mismo que “Manzanilla”, cuyo epílogo se consagra al noise de usamericana procedencia college. En “Recrudece”, la banda consigue encabritarse hasta niveles entre melodramáticos y épicos, olvidándoles tan pronto como cruza líneas en derechura a la balada que teje el piano de Vidal, “Tanta Piel”. Y la postrer “Cortacielos” despide el álbum reencaminándose/le hacia un punto medio entre el alternativo cosecha 90s y el indie, guiada su mano por el pulso firme que replica los entusiastas embates de la apertura.

Nueve canciones cuyos arreglos de guitarra -mediante no sé qué cortocircuitos, esta gente es muy joven para conocerles- me han hecho recordar más de una vez ese pop independiente ochentero injustamente relegado por el éxito de los Smiths: The Church, los Simple Minds del imperecedero New Gold Dream (81-82-83-84), Pale Fountains, The Railway Children...

Hákim de Merv