Muy poco después de
su upload (01/03/19), recibí el anuncio de publicación de material de un nuevo
grupo nacional. Por la portada, que remitía instantáneamente al arte
a-lo-chicas-Vargas con que se adornan la literatura de anticipación y la
cultura de juegos de rol, parecía ser una formación stoner. Pese a que algo de
ello había, no era lo único vertido en el caldero.

En teoría, El Pacto es una versión aumentada de
aquel extended que apenas si se promocionó, y al cual repesca completo salvo
por “Como Un Perro Sin Nombre Por Las Calles”. La carátula es la misma, con el
añadido de la denominación escogida para el debut. A los cinco números
rescatados se adicionan “Estoy Dengue”, “Arderán Sus Templos” y los extensos
“De Vuelta Hacia El Desierto” y “La Parte Podrida” -todos ellos registrados en
el transcurso del 2019. La edición física ha corrido por cuenta de Mosquito
Records, Tóxico Records y Entes Anómicos. Entendiendo que era el legado imperfecto
de un cuarteto jugado por la separación, y empacado como tal, tenía Kurandera EP excelente pasta de maqueta
o demo. Teclados mínimos, batería esforzada, el fuzz liberando destructivas ondas
cinéticas... Heavy blues experimental, stoner troglodita, hard rock
psicodélico, incluso noise punk; fisionados y barbotados en mal viaje
metafísico, trascribiendo todo lo perceptible en gradaciones flamígeras de
rojo.

En momentos en que
escribí esto, he reproducido tanto el link de YouTube como los audios subidos a
BandCamp en el ‘19, y estos últimos suenan muchísimo mejor. Es como si las
canciones que dan forma a El Pacto
hubiesen involucionado y sonasen bastante más mal que las versiones
primigenias. Digo, ¿para esto dejó pasar once meses un cuarteto que en la
víspera ya estaba listo para decir adiós? Si se requerían más horas de ensayo,
y aún de grabación, ¿qué demonios hacen TRES disqueras patrocinando un
lanzamiento que no cuenta con efectivo respaldo de ninguna de ellas en esas instancias?
¿Y dónde quedan la producción y la mezcla? Lamentable que se arruine así esta
oportunidad.
Y luego de media
década, sin emitirse ningún aviso previo, recibo un lunes la feliz noticia del
regreso de Diego Meneses con nuevo LP de Dreams On Board bajo el brazo. Uno que
se ha gestado entre São Paulo, Taipei, Lima y Seúl -editado como siempre bajo
las banderas de Surrounding, sello del músico trotamundos.

Porque, en los
hechos, DOB sigue siendo el mismo unipersonal que partía de la combinación
entre house y techno para eyectarse hasta ese catártico IDM intimista de
propiedades curativas que me noqueó en Wishes.
La esencia sigue siendo la misma, aunque obviamente haya habido mutaciones. La
más notoria de ellas es la flexibilización, cuando no sublimación, del basamento
tech-house. En esas condiciones, la cimental grava proporciona mayores espacios
para el lucimiento de una cálida estética ambient pop, ocasionalmente bristoliana.
De “Banquiao” -con sus veladas resonancia triperas- a la oscuramente saltarina “Encore”,
el primer tramo de este Timeless atestigua
esa depurada electrónica de salón, de asimilación doméstica y técnica
inmaculada; que a la vez funciona perfecta para madrugadas insomnes al volante.

El potente surco
epónimo del Timeless vuelve a disimular
la filigrana, y le da prioridad a los márgenes más geométricos de DOB,
fungiendo así de preámbulo para el epílogo -“Vorahnung”, ensenada hermosa y
apacible tras la travesía heroica por los mares siempre movidos de la hibridación
electrónica. La manera más atinada de cerrar el segundo candidato peruano a
disco del año, de cara a los recuentos de diciembre.
Hákim de Merv
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