jueves, 5 de octubre de 2017

Cáncer/Shogún/LEM: 13

(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 27 de septiembre del 2017.)

Cerca de dos años atrás, me aventuré por vez primera a ensayar un poco de arqueología pop que no tuviese nada que ver con el Perú, tras haberme dedicado a investigar un poco sobre el pop independiente chileno de la segunda mitad de los 90s -y recuperar algunas de sus referencias cruciales. A la correspondiente disertación tripartita puedes acceder haciendo click aquí.

A partir de entonces, mis conocimientos sobre la movida del hermano país han crecido geométricamente, incluyendo una breve estancia por la tierra de la marraqueta, la cueca y la sopaipilla -estancia que espero repetir en algún momento de mi vida. A este respecto, debo manifestar que me siento agradecido por haber aprendido tanto en tan poco tiempo, y también agradecido por la oportunidad de compartir lo aprendido que desde estos bytes me das tú, que me sigues/me lees.

A propósito de todo ello, hace apenas cuatro semanas conseguí un largo muy rebuscado, que gozase de tanto renombre como el Pulsos (1998) en sus días. Es lo que hoy comúnmente se conoce como “three-way CD”, plástico en el que meten mano por separado tres grupos o artistas. Su concepción, como asimismo ocurriese con el Pulsos, aunque en este último hubo coproducción; se debió a los buenos oficios de Óscar Berbacow, miembro fundador del proyecto santiaguino de experimentación sónica LEM. El artefacto que hoy me ocupa fue publicado por Perdidos En El Espacio, el legendario programa especializado de la radio U. De Chile.

Repiten el plato en 13 dos de los nombres representados en el Pulsos: Cáncer y LEM. Bajo el primero se refugia Jorge Cortés, baterista de Supersordo (otra de las bandas claves del período, matriz de una saga cuyos ecos e influencia pueden percibirse hasta el día de hoy) y que venía de Niño Símbolo. A diferencia de NS, Cáncer era sumamente experimental, radicalmente distinto a lo de Supersordo. LEM, en tanto, es originalmente un dúo formado por Ottavio Berbacow y Óscar Burotto hacia septiembre de 1996. El dueto brota en las mismas coordenadas que Cáncer -si bien hay matices que diferencian a un nombre de otro-, con la idea de ambientar “música para películas de ciencia-ficción de bajo presupuesto” (en palabras de ellos mismos). Aunque la dupla estuvo sumamente activa desde su nacimiento, no llegó a editar material propio sino a través de las compilaciones previamente citadas, antes de su disolución en 1999. Tras ocho años de receso, tiempo durante el que ambos integrantes compusieron soundtracks para algunos cortometrajes y lanzaron registros en solitario, LEM regresa a la vida en el 2007. Hacia el 2013, el ingreso de Roberto Rowe -que venía de hacer un post rock sumamente intuitivo con A Full Cosmic Sound- convierte a LEM en trío.

El tercer participante en 13 no debería merecer mayores presentaciones. Tras Christianes, un grupo efímero que sin embargo actualmente sigue siendo bastante recordado, Cristián Heyne comienza a andar su propio camino bajo el celebérrimo alias de Shogún con Disconegro (1996). El resto es historia escrita en piedra: este unipersonal es uno de los proyectos más insulares e hiperprolíficos de Latinoamérica, y su factótum ha cosechado fama no sólo como músico de otro planeta, sino, y pareciera que principalmente; como productor. Si afirmo que el hombre es una mezcla de Brian Eno, Martin Hannet, Daniel Melero y Jim O’Rourke; pocos han de ser quienes se atrevan a cuestionar semejante aserción. Heyne ha producido discos de Javiera Mena, Camila Moreno, Glup!, Dënver, Tourista (sí, los peruanos), GePe...

A Shogún le debemos el que 13 no sea, en casi 74 minutos, un registro excluyentemente descriptible como de dinámica densa, minimal hasta la aridez, de texturas cortantes y abrasivas, escuezante a niveles microscópicos. Pulsaciones disonantes, lienzos atonales, temas que aparecen in crescendo y que se desvanecen en resoluciones muchas veces imprevisibles... Formalismo nulo: los segmentos de Cáncer y LEM irrumpen como sendas Exploraciones en el Tiempo y en el Sonido. Bien desde Seefeel, Scorn, Main, el ruidismo digital más arisco de los 90s -Cáncer-; bien desde Labradford, el maestro Eno, el post rock más punzante (Main), el ambient industrial, el procesamiento de guitarras, la parafernalia vintage (LEM); 13 representa ese futuro al que pudo llegar la tape music de los 40s y los primeros 50s si hubiese sobrevivido a su propia era. Funcionalidad mutante del Ruido, destierro a perpetuidad de cualquier directriz “melódica”, incordio puro para el oyente promedio que se traduce en composiciones apenas bocetadas; ello es lo que logran LEM y Cáncer.

El digresivo intermezzo lo pone Shogún, que desde el principio de sus tiempos hizo emerger del continuum de la música electrónica su propia isla. Tiene “ese angst tan identificado con las músicas de raigambre digital, aún de las más brutotas -léase salvajes”, pero sin permitir que el sonido ahogue la propia emotividad. Amante de la distorsión, y también de patrones rítmicos más o menos convencionales, lo de Shogún siempre va por el lado de atmósferas de incesante luctuosidad -y “una guitarra tan minimalista como intangible”. Aislacionismo de los primeros 90s en clave de pop.

Tras 13, cada quien tomaría rumbos distintos. Hablaré un poco más de LEM, pues el futuro de la banda se ve muy prometedor. Los triates han anunciado la próxima edición de tres discos. A saber: uno de material antiguo, que repesca piezas elaboradas por el tándem fundador entre 1996 y 2005; otro de facturación reciente, obra del terceto; y uno más con aproximadamente 40 minutos de creaciones inéditas, en formato cassette y vía el sello ETCS (que también editase a A Full Cosmic Sound).

Luego de una trayectoria pródiga en discos de altísimo nivel, a partir de El Brujo (2010) ha entrado Shogún en sus cuarteles de invierno -pero Heyne se ha mantenido en activo produciendo albums de otros artistas y publicando de cuando en cuando algún nuevo tema del alias con (el) que se (le) identifica. No obstante, lo último que se ha sabido del genio chileno es su asociación con la artista visual Begoña Ortúzar, escudados ambos por el apelativo de Tormenta. ¿Significará esto que Heyne le ha bajado el dedo a Shogún?

Cáncer ha sido el proyecto que “peor” parte ha llevado. Junto al portugués Ok.Suitcase, publicó un disco titulado Product 03 (2004). El mismo año, editó un sencillo virtual simplemente llamado Untitled. Con el colectivo El Ojo De Apolo, que cofundase y al que también pertenece LEM, lanzó Receptor (2001) en CD-R. También aparece en la compilación Essays On Radio: Can I Have 2 Minutes Of Your Time? (2005), del sello luso Cronica Electronica. Nada más ha vuelto a saberse de ese alias del músico -quien posteriormente ha seguido en la brega como Receptor, Alta Infidelidad, Autómata, y los recientes Jorge C y Dr. C (en una onda house).

El enlace pauteado bajo este párrafo final te lleva al disco colgado en YouTube. Pese a estar completo, la descripción consigna sólo 13 tracks, pero están los 14. Corrijo el error poniéndolo para libre descarga aquí.


Hákim de Merv

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