(Publicado
originalmente en mi cuenta Facebook el 19 de julio del 2017.)
Cazado a la
primera, y a la primera también adecuadamente convertido a formato físico. No
recuerdo ya qué camarada chileno/a anunció desde su muro de Facebook este
lanzamiento, pero sí que dijo algo como “qué tal discazo que se ha mandado
Ballena Negra”. Suficiente para concitar mi interés, siempre ávido además de
novedades (el título ha aparecido a comienzos del presente año).

Diagnóstico parco
pero certero, el de mi amigo/a del Sur: Fue
es un disco ma-yús-cu-lo de indie rock. Cada canción revela toneladas de
profesionalismo de parte de estos gallos -en lugar de arriesgarme a invocar estudios
de música, prefiero remitirme a testimonios de primera mano que hablan de
experiencias precedentes y de vocación perfeccionista, así como de una extensa
y exhaustiva capacitación en directo (performances sin tregua a través de
distintos puntos en su natal Santiago). Asimismo, cada tema contiene una
potencia explosiva que, lejos de colisionar con la encarnación estética que lo
reviste (no lo hace ni una sola vez); la complementa y robustece.

Pertenezcan a
estallidos como “Sueños” o “Miénteme”, a números más tranquilos como la
apertura “Atacama” o “Pájaros”, las letras de Fue tienden a ser reflexivas; bien la inteligencia que las canta
esté en sus cabales, bien haya perdido la cordura. Detalle que se agradece en
el alma, además de otros como el esmero en producción, mezcla y masterización
final del disco -el marco ideal para un álbum altamente expresivo y redondo en
cada uno de sus minutos. Pese a que todavía no se acaba este 2017, al menos en lo
tocante a Chile yo ya tengo bastante claro un candidato de peso cuando menos a
debut del año.
Hákim de Merv
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