jueves, 21 de diciembre de 2017

Vago Sagrado: Vol. II

(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 10 de diciembre del 2017.)

Más de año y medio atrás, el Destino quiso que disfrutase de un directo de Vago Sagrado sin haber caído previamente en la cuenta de ello. ¿El motivo? La tocata en El Bar De René que conmemoraba los 20 años de existencia de Yajaira, legendaria agrupación sureña precursora del stoner latinoamericano, ocasión para la que VS haría las veces de acto telonero. Pocas semanas después del evento escribí una memorabilia al respecto subrayando lo emocionante que me pareció la performance del novel terceto y el hecho de que se pusieran a la venta discos de los agasajados y de Hielo Negro, otro buque-insignia de la escena mapocha, pero no de quienes abrieron esa inolvidable velada en Santiago De Chile.

Una vez de vuelta en Lima, busqué información sobre Vago Sagrado. Averigüé así que la terna era capitalina, que tenía ya un disco epónimo en su haber (2015) -y que, audicionado y asimilado éste, la actuación brindada aquella noche era reflejo fiel de lo que hasta entonces se había plasmado en estudio. Sorprendente desde cualquier punto de vista.

Transcurridos casi dos años desde la publicación de Vago Sagrado, el grupo ha editado Vol. II a través de ETC Records (cassette) y de Ceguera Records (CD). En el interín, se lanzó el Alea Iacta Est EP (2016), íntegramente repescado en el nuevo título. Ahora que los circuitos latinoamericanos independientes viven el auge del meta-stoner, esta reciente entrega es la augusta confirmación de todas las cualidades que viene acreditando la banda desde su fundación (2013).

La de Vago Sagrado parece una formación a la vieja usanza del power trío. Carlos González Lihn se ocupa del bajo y apoya en las vocales, Nick Vayolence está a cargo de la batería, y Alberto Parra se cuelga la guitarra y el cartel de voz principal. Precisamente es este último, fundador del grupo junto a Carlos, quien ha resumido el proceso creativo de Vol. II en una inmejorable frase: “dejar los instrumentos sangrar”.

En algunos aspectos, Vol. II definitivamente es un paso adelante en relación a su predecesor. La característica desprolijidad intencional del sonido VS no se ha abandonado, pero sí se ha optimizado su adecuado registro. Además, la sensación de internarse en siniestras espesuras psíquicas, azotadas por rabiosos vendavales, ha ganado peso y consistencia debido a la maduración de la propuesta sonora.

En otros aspectos, en cambio, y para bien; el estado de la cuestión, aunque magnificado, sigue siendo el mismo. Tal cual ocurre en el debut, en Vol. II nos fondea una vorágine de space rock, hipnótica acidez química, kraut rock, ruido bienencarado, proto-heavy, percusión minimalista (la única excepción en este apartado es el bateo sofisticado de “Normandie”), stoner desatado, delay iterativo. Y si hay una constante en el sonido/en el imaginario/en el espíritu convulsamente enteogénico que posee a los tres de SDCh, ésa es la psicodelia. Este color “heavy psych” está presente desde el arranque mismo con “Ciudad Fantasma” y sus melódicos riffs, hasta el apoteósico final de “On Your Knees”: toda la placa luce plagada de dislocadas viñetas de delirio cósmico, de lustrosas capas de arreglos opiáceos, de agresiva distorsión orbicular, de atmósferas alucinógenas que invocan una y otra vez la presencia del Caos (reveladora “Alea Iacta Est”), de bajos robustos y voluptuosos que pueblan de sombras varias los 38 minutos del disco...

Sin embargo, aún después de estas metafóricas descripciones es posible percibir en Vol. II un equilibrio entre apolínea armonía y dionisíaco maremágnum, entre Eros y Thanatos, entre deslumbrante luz solar y corpórea oscuridad, entre melodiosidad y furia orgiástica. Después de todo, las experiencias psicodélicas suelen dispensar parejamente tinieblas y luces, y ésta no es la excepción -igual nomás he imaginado microinfinitos subatómicos tallados quirúrgicamente en marfil o algún material similar. Curioso, ya no sorprendente, viniendo de una banda cuya prehistoria ha estado marcada por referentes tan dispares como Sonic Youth, Nazz, Dinosaur Jr. y Spiritualized. En el balance, también debe haber sumado Pablo Giadach, productor de prestigio que ha trabajado con The Ganjas y Casino.

Detalle conceptual a tener en cuenta: la portada del primer disco incluía una frase en checo a modo de improvisado subtítulo, “Mel kouzla se hnevem a zoufalství posvátné pobuda”, que en buen castellano quiere decir “Él tenía hechizos de ira y desesperación debido a la incursión sagrada”. Vol. II hace otro tanto con la frase en latín “Negans enim quod est mortuus”, esto es, “Renegando (de) esta existencia muerta”. ¿Cuál será el mensaje y en qué idioma para su siguiente paso?

Jornada demoledora. Estos triates están a punto de convertirse en una superbandaza.



Hákim de Merv

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