Dos desde el remoto
Sur -pa’ volver a coger ritmo al tiro, po’...

Para ser una
compilación, Distant Vol. 1 (2016)
cobijaba un track list más bien corto en minutaje y nómina. Su sucesor no sólo
supera la barrera de los 70 minutos, sino que además conjura fuerzas
confluyentes allende las fronteras de Chile. Dicen presente en el disco proyectos
de México, Argentina y Perú; amén de los que juegan de local. Lo interesante es
que Meitrik también ofrece espacio, si bien comparativamente reducido, a
encarnaciones sonoro-electrónicas que no se ubican precisamente en sus
coordenadas habituales. Difícilmente un número como “Pangea”, del crédito
nacional Wilder Gonzales Agreda, puede describirse como cercano al dancefloor.

No faltará quien
prefiera contar a Polar entre los disidentes de turno, dada la complexión
rítmica que luce su aporte. En todo caso, sí se le percibe muy diferente de
TremoloAudio (la columna vertebral rítmica de “Monza” no pocas veces se asemeja
al célebre y hoy vetusto motorik, provisto al vocabulario de la música pop
contemporánea por el venerable kraut rock alemán setentero), del ya mencionado
Gonzales Agreda (minimal “Pangea”, extraído del fantástico Lima Norte Metamúsica, 2014) y de Metamann (“Coisa Maloca” se
relaja hasta convertirse en el equivalente a una pieza de jazz para viajes sub-espaciales).
En el balance, Distant Vol. 2 no sólo le sirve a MRL
para recuperar la continuidad luego de un oncenio de inactividad. También revisa/revisita
tanto lo que se dijese alguna vez sobre el house (“el house es la música del
infinito, porque incluye pasado, presente y futuro”) como lo que se dijese
alguna vez sobre el techno (“el techno es el ritmo que jamás será vencido”). Ambas
cosas es el tech-house.
Exactamente un año
antes del Distant Vol. 2, Polar y
Amokian unían energías en el cassette split Signautica,
perteneciente a Barbatruco Producciones (netlabel mapocha creada en el 2008).
La cinta lleva el sello de Alpha Experimental Breaks, con que BP distingue sus
lanzamientos asociados al colectivo homónimo, en el que milita Polar. Éste es
un viejo conocido, y no porque aparezca en el Distant Vol. 2: es la identidad paralela de Héctor Aguilar, 50% del
dúo magallánico Lluvia Ácida. El alias cuenta con una nutrida discografía, de
la que apenas he escuchado unos cuantos episodios. Así y todo, títulos como Alpha State (2010), Sueño Blanco (En 8 Bits) (2003) o Sesión 2 EP (2012); confirman el interés de Aguilar por cultivar
sonoridades muy distintas a las exploradas con su partner en LlA, Rafael
Cheuquelaf. A saber: breakbeat, hip hop abstracto, sampladelia, downtempo...

Conforme manda el
libro de estilo, cada lado del split se ha asignado a uno de los involucrados.
El lado A es el de Polar, quien con este registro ha hecho pleno honor a su pseudónimo:
incluso si me he perdido demasiados movimientos, encuentro poco o nulo parecido
con todo lo que antes le había oído a Aguilar bajo esta etiqueta. Polar se ha
convertido en sinónimo de una electrónica abstracta, fragmentaria, futurista y
muchas veces también interestelar. Prácticamente nada he podido hallar de sus
escaramuzas con el hip hop y el breakbeat. Sus 9 temas, que son los que mejor
calzan con la portada del cassette, suenan muy bien -aunque igual me dejan
frío, por la sorpresa (o mi ignorancia) del cambio que ha experimentado Polar.
Ahora, ¿qué es mayor? ¿La novedad o los nuevos réditos artísticos? Difícil
decirlo. Prefiero manifestarme más adelante, esperando acostumbrarme al cambio
con prontitud.

Hákim de Merv
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