lunes, 14 de mayo de 2018

Castlebeat: VHS // TeeeL: Overtime // ProtoU: The Edge Of Architecture


(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 2 de mayo del 2018.)

Para nadie tendría que ser ya un secreto que el pop con derecho a escribir todas sus letras en mayúscula ha dejado de salir masivamente de las discográficas, sean éstas majors o labels. Ahora que cualquiera puede elaborar y editar la propia música y la ajena, son en esa línea los sites como BandCamp y SoundCloud los que (nos) proveen las experiencias más interesantes.

Dos de ellas se las debemos a Castlebeat y a TeeeL, proyectos surgidos en la Unión Americana y casi vecinos -el primero neoyorquino, neojerseíta el segundo-. La nacionalidad no es lo único que comparten: ambos son de naturaleza indie, tienen como espacio creativo único/último el dormitorio, abrazan entusiastas la capacidad integrista que posee la electrónica, y se prodigan bajo el credo de moda entre sus pares -la fidelidad DIY. Allí acaban las coincidencias.

Podría decirse que el de Castlebeat es un caso más emblemático que el de TeeeL. Josh Hwang apenas si cumple tres años en estas lides y ya ha logrado concatenar dos trabajos muy celebrados por públicos diversos. El primero fue su homónimo debut (2016), precedido por un demo extended (octubre del año 2015) y un single (inicios de enero del 2016). El segundo es su novísimo VHS.

Hwang prefiere la alta fidelidad (hi-fi) DIY. Su música es pop que bebe del chillwave, del shoegazing, de la new wave, del post punk y hasta del rock alternativo. Es más, no sólo los bebe. Los fagocita, en consonancia con su estética bedroom. Hace dos años, temas como “Change Your Mind”, “Goon Pop”, “Downstairs” y el sintomáticamente bautizado “Dreamgaze” lo demostraban. Hoy, incrementando el octanaje de los tempos, lo confirman “Wasting Time”, “Zephyr”, “Tennis”, “Heart Still Beats” y “Video Tape”. En la cuenta BandCamp de Castlebeat no aparece esta última canción sino sólo listada, pero en SoulSeek ya puedes encontrar/descargar el VHS completo.



A TeeeL, identidad sonora de James A. Smith, californiano de nacimiento; le ha costado más años llegar al mismo nivel de repercusión que el de su compatriota. Desde su opera prima Amulet (2011), cuenta ya con cinco títulos de largo aliento, incluido el recientísimo Overtime; además de un single en-tono-de-broma donde versionea el opening de la popular serie Stranger Things. Ha sido un camino más dilatado, sin duda, pero también más consolidado.

Utilizando las mismas especias, y sin salirse del espectro pop, TeeeL suena mucho más synth que Castlebeat. También mucho más melancólico y/o nostálgico en Overtime que en esfuerzos precedentes, si bien admito que este matiz se ha afianzado progresivamente desde University Heights (2012). Tal vez se deba a que Smith prefiere la baja fidelidad (lo-fi) DIY. Premeditadamente retro -pone cuatro de cinco sentidos en los 80s, por lo que no es inexacto añadir el ingrediente vaporwave-, TeeeL ha concretado un agradable álbum que cualquiera puede consumir y disfrutar, a menos que seas metalero contumaz o algo parecido. Ese saborcillo “eighties” lo lleva aún cuando trata de cambiar de ánimo, como en “Synth City”, donde una voz femenina se encarga de evocar en todo su esplendor los días del cubo Rubik, de México 86 y del film The Breakfast Club (1985).


Quien también iza la bandera de la fidelidad DIY, pero para zurrarse en ella (no-fi), es ProtoU. Tras el alias se esconde Sasha Cats, ucraniana de formación académica clásica que muy pronto vertió todos sus talentos hacia los caminos de una electrónica distorsionada que atravesaba géneros como el ambient y el drum’n’bass. Posteriormente, Cats tomó contacto con la escena dark ambient, dentro de la que se sintió mucho más a gusto -pero sin resignarse a sólo recrearla.

La carrera de ProtoU, acto desde el principio acogido por la independiente usamericana Cryo Chamber -autoproclamada “cinematic dark ambient label” (sepárenme acciones, por favor)-, empezó en el 2015. A la fecha, ya acredita nada menos que ¡¡¡¡ocho lanzamientos en 33!!!! entre discos (ejem) “solistas” y colaboraciones conjuntas con otros compañeros del sello. Este The Edge Of Architecture (2018) es la tercera jornada en la que no comparte crédito y la primera que le escucho.

Existe en Facebook un grupo, Unexplained Sounds, especializado en dark ambient, composición clásica contemporánea de sesgo noir, noise digital y todo lo que se le parezca -creo que el norte es el Sonido de la Materia Oscura. Allí he conocido gente como Bedian, Ambient Dub Society, Eternity Is Now y Sonologyst. Ese conocimiento ciertamente me ha preparado para una entidad como ProtoU, pero no le ha quitado sorpresa al hallazgo.

Porque, en esta faceta, Sasha Cats destila un deep ambient despojado y minimal que se halla años-luz de ser árido. A The Edge... lo copa un pathos meditativo muy similar al de Pan•American. Pese a sus retumbantes drones, el CD es lo suficientemente contenido o equilibrado para sincronizar con esa sensación de vacío existencial que nos ha legado la ciencia-ficción más achuchadamente distópica -el equivalente perfecto a explorar, con una extraña mezcla de soledad, nostalgia, curiosidad, apatía y serenidad; las estructuras futuristas de Blade Runner 2049. Esos calculados drops de “Fracture”, que emulan una lluvia incesante pero también insuficiente, me convencieron en definitiva de contarle entre los flamantes descubrimientos más afortunados que he tenido la suerte de hacer.


Hákim de Merv

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