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miércoles, 1 de diciembre de 2021

Visoki Napon: Huitlacoche // Das Leiden: Chapter I, Dies Irae // Irradiador: Expediente Post-Industrial (1982 - 1993) // The Beyond - Music Inspired By The Lucio Fulci Death Trilogy

(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 24 de noviembre del 2021.)

Llegan buenas nuevas desde Bilbao, España, a través de Kiko Monzón. Radicado desde hace muchos almanaques en la ciudad, el peruano ex Nudo De Espejos se ha unido al vizcaíno Jon Fernández bajo el alias artístico de Visoki Napon (¿guiño a la película croata de 1981?). Grabado de una toma a mediados del 2019 y mezclado un año después, su debut acaece en septiembre pasado, tras haber sido masterizado en Dublin. La rodaja recibe el extraño nombre de Huitlacoche, hongo del maíz que se consideraba alimento para pobres en los días del imperio azteca, y que hoy ha pasado a formar parte de la educación culinaria más exquisita.

Apoyada por el baterista mexicano Esau Nava, la mancuerna ha ensamblado un cohetazo al que alimentan tres tipos de combustible. Distintos, sí, pero no incompatibles: el de la psicodelia en su acepción más clásica, el del noise rock en su vertiente más áspera, el del post rock en su origen americano. Este último dato cobra relevancia al postularse la tesis del grupo como semi-instrumental: aunque Kiko (bajo) lleva la voz cantante y Jon (guitarra) le asiste en los coros, sólo a dos tracks de Huitlacoche se les puede considerar “canciones”. Un rasgo que comparte con la tropa comandada por Slint y June Of 44.

Dicha peculiaridad induce a pensar espontáneamente en Huitlacoche como fruto de dilatadas e intensas sesiones de improvisación -conciliábulos durante los cuales esos tres carburantes aludidos han interactuado hasta alcanzar un notable grado de miscibilidad. Contrariamente a lo que podría esperarse, esa característica dúctil no entra en conflicto con la compacta osamenta entre pétrea y diamantina del sonido VN, sino que le aligera. Tal vez ésa sea la paradoja paradigmática que sostiene a todo power trio, formato cuya piel más de una vez se calza el ¿dueto?/¿terceto?

Los volátiles acordes que aperturan “Desprendimiento” anuncian una filia space rock que sólo se manifestará cuando el maremágnum de la banda ingrese a periodos de relativa calma -esto es, de vez en cuando. Son norma para los indesmayables segmentos instrumentales, pues, el fragor imponente, la dureza inflexible, la tormenta estruendosa, el crescendo granítico. En medio de semejante agitación, la vital solución líquida permanece balanceada.

“Vuelvan Las Horas” y “Espacio” conceden margen para probar fortuna con otros formatos, sin exceder los límites que establece el binomio. Una intro de percusión mixta prologa -y determina- la ruta de “Vuelvan...”, mientras que en “Espacio” conviven dos tempos que se devoran al intercalarse. Lejos de esa implícita esquizofrenia insinuada, “Obstrucción” modela las sedas hard rock de principios de los 70s, en tanto “Yawar”, la pieza más larga del álbum, ofrece no pocas secciones de distensión -del prog más enérgico y sumarial a los límites del meta-stoner. Suculento entremés el de Visoki Napon, repleto de memorables pasajes para sacudir las carnes en medio de un pogo desenfrenado/para rolear esa yerba divina en compañía de la familia que elegiste -la amical.

Incierta evolución la que propone Das Leiden con Chapter I, Dies Irae, su estreno en 33 -comenzando por el concepto mismo de “evolución”. Lo que hacía del ¿EP? ¿mini-LP? Wounds una placa interesante era el denodado tesón del cuate Daniel Rossier por sortear los lugares comunes del gothic noventero, ofreciendo así una versión de éste en-gran-medida libre de afectaciones, melifluidades y empalagamientos. En ese sentido, al nuevo plástico le cuesta varios pasos en falso mantener la vara en alto.

Colgado en Internet hacia la quincena de junio, Chapter I... empieza reeditando virtudes y cualidades a través de “La Maledizione Di Amare” y principalmente “Dies Irae”, minimal goth a prueba de balas. Es a partir de “Cenizas” que al proyecto mexicano se le hace un mundo lidiar con la enfática pomposidad teatrera de la descaminada prole heredera de Andrew Eldritch y compañía. Incluso se puede aventurar un cierto paralelismo sutil entre cortes como “Cotard, Ich Werde Für Dich Beten” o “Forgiveness”, y el aura macabra de las obras de Goblin confeccionadas para los films del maestro del giallo Dario Argento (Profondo Rosso y Suspiria, respectivamente). Ojo, no estoy diciendo que suene terrible. De hecho hará las delicias de los amantes del género. Su concentración ferrosa, no obstante, sabe a salida fácil teniendo en cuenta lo avanzado por Wounds.

Afortunadamente, con “Sombras” -donde Rossier sostiene un duelo vocal junto a Suzi Sabotage, cultora finlandesa de coldwave- los afanes y pugnas del unipersonal por retomar el camino de la austeridad se hacen bastante evidentes. Pese a eventuales resbalones -“Weariness” y su llorón alegato de dark sintético, el excesivo tremendismo de “Alquimista”-, Das Leiden logra salir airoso gracias a “Blood”, “Sentir” y los magistrales 4.25 de “My Pale Face Weeps”. Un misterio por qué precisamente estos tres llevan el paréntesis de ‘Vinyl Version’. Coincidencia reveladora, también los tres sueltan los frenos para testear tiempos más acelerados, lo que les constriñe a un andar ligero.

Mención especial para “Curse”, que rescata el diálogo final de The Witch (2015) entre Thomasin y Black Phillip. Su estructura y asfixiante atmósfera testimonian la lucha entre el exceso y la templanza librada a través de los casi 58 minutos de Chapter I, Dies Irae; próximo a ser editado en físico por la peruana InClub Records (2022).

Desde hace algunos días en “pre-order”, acaba de editarse el muestrario Irradiador: Expediente Post​-​Industrial (1982 – 1993), concebido por At At Records. La tijuanense discográfica independiente del nuevo siglo, que fundaran los históricos Ford Proco, publicita a este título como medio hermano de ese célebre Backup: Expediente Tecno Pop (1980 - 1989) que ella misma editase en el 2005. Queda colmado, de este modo, otro de los muchos espacios vacíos que todavía descontinúan el mosaico biográfico de la música electrónica pop mexicana.

(Un mosaico igual de incompleto que aquellos pertenecientes a los demás países de la región. Lo dijo en algún momento el desaparecido Leonardo Bacteria -Insumisión, Pestaña-, al afirmar que la historia de la música electrónica en Latinoamérica todavía estaba por escribirse. Muchos años después, la frase del músico sigue plenamente vigente.)

Si Backup... apuesta por el legado de las formaciones primigenias adscritas al synth pop que se hizo en ‘Technotitlan’ durante los 80s, de ocasionales y por ende insólitos arrestos coldwave (Casino Shanghai, Vandada, Década 2) y minimal synth (el trío Avant Garde), Irradiador... otorga prioridad a las huestes que caminan decididamente hacia la coldwave y se adentran sin reservas en la EBM y el techno industrial. No importa si avanzan hacia estos territorios desplazándose aún desde el synth pop, como sucede con María Bonita (“Rezo El Rosario”), LLT (“Ficción”) y los oscuros Figuras Abstractas (“Proclamación Al Futuro”); o incluso si se resisten a abandonar ese estrato (“Se, Soy” de Duda Mata, que repite el plato de “Masticándote” en Backup...). El reto es no desentonar, y por suerte no lo hace casi nadie.

¿Ponderaciones? Varias. En primer lugar, la EBM de Ford Proco (“Militermia”), La Función De Repulsa (“Amor Es”) y Vortex (“Visión Oculta”). En segundo lugar, el techno industrial de LLT y Bostich (“Pieza Para Dos Radios”). En tercero, la cenagosa coldwave de Figuras Abstractas, El Escuadrón Del Ritmo (“Hierro Congelado”) y Artefakto (el otro nombre que ya consignaba Backup... con “Mundo Sin Viento”, aquí con “Omóplato”). ¿Defenestraciones? Sólo una: la deplorable “Dinámica” de Gestalt, demasiado cerca del techno pacharacón que asaltó las radios de todo el mundo a principios de los 90s.

Si el lanzamiento de Irradiador: Expediente Post-Industrial (1982 - 1993) te mueve a acercarte por primera vez a la historia de ‘Technotitlan’, te recomiendo que escuches antes a su directo antecesor Backup: Expediente Tecno Pop (1980 - 1989). En paralelo, consulta a From Trance To Cyber: An Electro Mexican Compilation (1994) y al subsiguiente Trance Formation (A Techno/Trance Compilation) (1995), registros de cariz arqueológico preparados por la escudería angelina Opción Sónica. Para darle una mirada a los antecedentes, consigue -ya sabes cómo, ya sabes dónde- el box set de siete vinilos Mexican Cassette Culture: Recordings 1977-1982 (2016), diseñado por la extraordinaria label alemana Vinyl-On-Demand: Hilozoizmo, Voldarepet, Vía Láctea, Oxomaxoma, el pionero Carlos Alvarado... Finalmente, dale un par de vueltas a Film (1985) de Casino Shanghai, a Odio Bajo El Alma (1997) y El Día De La Ira EP (1998) de Hocico, a la compilación homónima (1991) de los fundacionales Size, a todo lo que encuentres de Jorge Reyes (el otro tótem junto a Alvarado) y de Bostich (la semilla de la que nacería el sincretismo audio-cultural de Nortec Collective). Provecho.

Mira lo que son las cosas. Hace un rato mencioné al capo Argento y ahora es el turno de otro grande del giallo italiano -Lucio Fulci. Eighth Tower Records, subsidiaria de Unexplained Sounds, dio luz verde en las postrimerías de agosto a un volumen bautizado The Beyond - Music Inspired By The Lucio Fulci Death Trilogy. Sabiendo que disquera napolitana y subsede se han especializado en drone music, dark ambient y post industrial diríase pagano, a priori el homenaje al extinto cineasta romano parece tenerlas todas consigo en una confluencia soñada de sonido e imaginario/imágenes.

No sé si antes alguien haya dicho que Fulci es el Quentin Tarantino de la Santísima Trinidad del giallo, entente que completan Argento y Mario Bava. No es difícil llegar a esa afirmación, dada la mesmerizante fascinación del peninsular por las circunstancias surrealistas de ribetes desaforados y las escenas de ultraviolencia escatológica -a tal punto, que el propio realizador de Pulp Fiction y The Hateful Eight considera a E Tu Vivrai Nel Terrore! L'Aldilà como su largometraje favorito. Una entre varias -spaghetti westerns, comedias, parodias, documentales e incluso musicales (puajjjj)-, fue justamente la etapa giallo de su carrera la que elevó a Fulci a figura de talla mundial. De entre todas las películas rodadas bajo ese molde estético, sin duda sobresalen las que se agrupan bajo el rótulo de ‘Trilogía De La Muerte’: Paura Nella Città Dei Morti Viventi (1980), E Tu Vivrai Nel Terrore! L'Aldilà (1981, estrenada en USA como The Beyond) y Quella Villa Accanto Al Cimitero (1981).

Son catorce los capítulos de los que The Beyond... consta. Doce de ellos, prorrateados entre cuatro participantes, y el par restante firmado por un colaborador adicional. Nàresh Ran iza el telón con “Enoch”, que me transmitió muy poco. Sus otros dos surcos, “Eibon” y Freudstein”, tampoco son especialmente recordables. A “Enoch” le sigue “Rotta Dal Pianto”, de Mario Lino Stancati. El rollo es esencialmente el mismo: música iterativa, de ecos turbios y ambientaciones tenebrosas, que luce razonablemente convencional en comparación con otras producciones de la plataforma. Ídem las demás pistas de Stancati, “Se Parla Il Mostro” y “Perdono Sangue I Tuoi Ocche”. Y si bien podría entusiasmarte diciendo que es recién con “The Blind Woman” de Kloob que comienza en serio el vuelo, advierto que ya he mencionado de pasada la mitad de un compacto cuya locomoción es bastante díscola. Queda, sin embargo, la posibilidad de que el track list salve la situación distribuyendo con tino sus componentes; algo a lo que contribuye Kloob en la fúnebre “Hotel’s Blueprint” y sobre todo la sombría “Seven Doors Of Death” (el subtítulo que recibió The Beyond en la Unión Americana).

Es el turno de Bad Girl y el rumbo parece encaminarse para bien, porque este acto cumple pundonorosamente, en la línea opresiva y ominosa de Kloob (“City Of Death” y “He Opened The Gates Of Hell”). Pero, ay, el llamado a voltear el marcador tiene desiguales resultados. Aunque Progetto No Name + DuoSerpe se anota un acierto con la terrorífica “A Cuore Aperto”, su “Late Night Black News” y su “Ending Nightmares Of Beauty” fallan clamorosamente, dejando a este The Beyond - Music Inspired By The Lucio Fulci Death Trilogy como la primera referencia de los catálogos de Unexplained Sounds con la estadística igualada -mismo número de goles y de autogoles.

Y es que los grupos y proyectos de la disquera parecieran haberse planteado manufacturar los temas en una clave más accesible de la que usualmente enmarca sus trabajos, cuando debieron hacer exactamente lo contrario -con más ahínco, si pertenecen a Eighth Tower-. Es verdad que medio CD trata de estar a la altura del desafío que implica tributar a Fulci, y aún cuando los réditos no son malos, de ningún modo transmiten el horror de una toma como la de las tarántulas carnívoras de E Tu Vivrai Nel Terrore! L'Aldilà o la del fulminante cuchillazo transcraneal al inicio de Quella Villa Accanto Al Cimitero. Algo que los mejores esféricos del sello pueden re-crear sobradamente.

Hákim de Merv

jueves, 2 de julio de 2020

Nax: Congelado // Das Leiden: Wounds // Sexores: Salamanca

(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 24 de junio del 2020.)

Tras algunos meses arropados por consecutivos singles de adelanto, en marzo recibe luz verde lo nuevo de Nax, banda con sede bonaerense en un inicio acto unipersonal de Nicolás Castello. Por la trinchera gaucha han desfilado muchos músicos, lo que dificulta tener clara la alineación de estos días: Gabriel Hernández, Juan Marcos Hernández (desconozco si existe parentesco), Pablo Bugueiro Bertier, Jonathan Sansone, Nicolás Garimano, Christian Bocon... Si debo hacerle caso a la info consignada en BandCamp, los tres últimos y Castello son quienes actualmente dan forman al line up.

El hoy cuarteto siempre se ha tomado su tiempo para publicar. Parece que Nax cobra vida antes del 2009, siendo 2013 el año en que se da a conocer con Amalgama EP. A partir de allí se suceden espaciadamente lanzamientos cortos, 45s la mayoría de ellos, hasta arribar a Congelado. Debe considerarse a este título su puesta de largo oleada y sacramentada, pues Lunas Azules (2016) es en la práctica un extended que apenas rebasa la barrera de los 16 minutos.

Congelado, además, rescata surcos que llegan a fecharse tres años atrás -lo cual le ayuda a dar pie en bola. “Celebrar Aniversarios” y “Noche” rompen fuegos en accesible y correlona clave shoegazing, empapada de cierta retórica indie (“Ya No Andas En Patineta/Y No Querés Salir A Visitar A Tus Amigos/Ya No Festejas Tus Cumpleaños/Sólo Querés Quedarte Componiendo Tus Canciones”). La mezcla de estudio premia a las quebradizas guitarras, cuyos arpegios combustionan encerrados en un iglú. Mas fuera de su vitalidad, y del hecho de adscribir al romanticismo melódico en forma y contenido, no queda mucho por decir.

El verdadero inicio de Congelado es “Haceme Olvidar”, número más reflexivo y agridulce que sube los rangos noisicos y trastoca en sofocante la indómita caricia del vendaval. Es éste, de otro lado, el punto de apoyo sobre el que Nax se aviene a crecer. Verbigracia “Hechos De Agua”, que retoma la fórmula inicial, sólo que volcándola de lleno hacia la senescente murria de los días otoñales. Algo similar ocurre con la sucinta “Luna”, mientras que “Ángeles De Hielo” opta por tempos más serenos.

En el último segmento del disco, Castello y compañía equilibran todas las variables, desplegándolas en su justa posición. La sección rítmica por fin emerge a la superficie, imprimiendo convincente su huella en la psique del/de la escucha. Los giros melancólicos de las vocales pasan de modo greca a modo viñeta, tal cual lo consiguiesen en “Hechos De Agua”. Las eléctricas resplandecen en ejecuciones que recuerdan a The Stargazer Lilies o Dream Suicides. Así, el rush que arranca con la preciosa “Girasoles” y termina con el canal homónimo de esta entrega alcanza su culmen en “Kria”, toma corregida y aumentada del lado B que acompañase la primera versión single de “Celebrar Aniversarios” (2017).

Por su caleidoscópico talante, los arreglos ambientales remiten veladamente a gente como Glaare (darkgaze), Nicholas Nicholas (indie) o Catch The Breeze (postpunkgaze). Lustre para un plástico al que, es justo explicitarlo, debes darle un par de oportunidades. Por ahora, Nax consigue aprobar con una jornada ácida... amarga... triste...


Acicateado tal vez por el redescubrimiento y nuevo boom del minimal synth, el pop underground empieza a rastrear con desesperación entre subgéneros aparecidos tras la erupción punk, esperando encontrar vetas que insuflar de nueva vida; con el consiguiente aumento estadísticamente improbable de aquello que en paleontología se denomina “lazarus taxon” -en cristiano, especies (estilos) que se desvanecen durante x intervalos geológicos (eras mediáticas), y bruscamente reaparecen después.

No es curioso que la del gothic en su cepa noventas sea de las primeras reanimaciones tentadas. Después de todo, existe un túnel de comunicación entre el territorio synth y el primigenio dark (matriz de la que surgió el rock gótico): la coldwave. Sí es curioso, en cambio, que el resucitado haya obtenido gran acogida en aquestos rumbos del orbe; sobre todo en Colombia (Ferdinand Cärclash, Antiflvx, Cimientos Fecundos) y en México (Stockhaussen, E N T R E M E N T I R A S, Macedonia, El Ojo Y La Navaja...), como atestigua la nómina de InfraVox Records (Perú). Del país de las enchiladas es también Das Leiden, individual de Daniel Rossier que debutase en marzo del 2019 con el sencillo “Suffering”.

Wounds (marzo del año en curso) se balancea entre el EP y el mini-álbum. Dada la naturaleza esencialmente sintética de la artillería que desdobla el músico, el registro desprende desde su efímera apertura “Purcell” un sabor similar al del electrodark de The Shroud o The Electric Hellfire Club. Similar, no idéntico: conforme se suceden composiciones como “Blood”, “Absinthe Drunk” o “Once Again I Sacrifice”; Das Leiden incorpora la herencia de ese gothic cosecha 90s que, teniendo como principal referente a The Sisters Of Mercy, se dejaba seducir por el metal y el industrial.

No obstante, es recién con “Fühlen (Sentir)” y el single ya publicado -rebautizado “The Suffering (Das Leiden)”- que se consolida el proceso de desafectación que Rossier pusiese sobre el tapete tras los primeros acordes. El azteca desmonta el modelo noventero extirpándole esa ampulosidad que terminó devorándolo, desechando la recargada aparatosidad que lucía, simplificando y dinamizando su sonido. Para cuando el láser recorre “The Suffering...” y “Fühlen...”, de la teatralidad inherente al género no quedan ni las virutas.

Estimo que Wounds debe ser de las primeras placas minimal goth que nos reservan los calendarios venideros. Pese a las incógnitas penumbras que rasgan las gélidas coreografías maquinales propuestas por Das Leiden, el camino todavía es largo, de cualquier modo -aún le falta evitar resbalones como “In The Distance”, cliché a más no poder.


Sólo ha transcurrido un bienio y Sexores vuelve con nuevo episodio discográfico, quinto de su caminar si se contabilizan los mini-LPs Amok & Burnout (2011) y Red Rooms (2016). Todavía resuena en estos tímpanos East / West (2018), díptico en formato vinilo que explorase respectivamente las facetas experimental y pop de la querida agrupación ecuatoriana afincada en México. Este contraste de perspectivas no desaparece en Salamanca, pero sí es sublimado debido a varios factores. El más evidente de éstos es su extensión, pues la nueva criatura no es doble.

El más trascendental, inequívocamente, es el bifronte concepto que el dúo ha asumido a consciencia y trabajado durante muchos meses. En efecto, Emilia Bahamonde (a) 2046 y David Yépez (a) 606 realizan una meticulosa investigación sonora acerca de macabras mitologías paganas, tanto tradicionales -entiéndase folklóricas- como pop -entiéndase las provistas por el cine-. Y lo hacen centrándose en el protagonismo que, en torno a estas historias, recae sobre las brujas.

Otro factor determinante ha sido el de la tecnología. Sabido es que la dupla siempre se ha apoyado en ella. En Salamanca, la aborda empleando software libre, lo que imprime en el largo una técnica más cerca del ingenio y la creatividad que de la disponibilidad tecnológica de avanzada. Más punk -una arista que suma al momento de encarar el contenido polisémico de Salamanca, esférico que también acusa trazas de bipolar.

Sí, porque la disparidad de temas se sucede sin tregua, pese a estar el viaje dominado por innegables matices oscuros. La faceta experimental del binomio se materializa desde el fugaz intro de “Aqueronte” (el más conocido de los ríos que atraviesan el inframundo helénico), y se robustece en piezas como la pesadillesca “Death By Burning” (calando la turba que ocasionaba cualquier ajusticiamiento medieval), “Posism + Tiraclaurism” (retorcida programación sintética que inserta a modo de coda un fragmento de “El Beso Que Te Di”, del dueto uruguayo Los Olimareños), la densa “Crapaud” (oscura y monocorde, agregaría) o la canción titular (un genuino aquelarre babélico).

La faceta digamos pop -léase la más accesible- de Salamanca no llega a ser ni tan cacofónica ni tan lúgubre como su contraparte experimental, si bien sus logros no son menores. La maravillosa “Volantia” avisa que el dream pop/shoegazing y la electrónica preservan su lugar central en la dialéctica del tándem. En adelante, éstos y otros códigos serán moldeados por el timing percusivo: así lo corroboran el medio tiempo de “Hannya” (participa nuestra compatriota Noelia Cabrera, de Kusama, Blue Velvet e Isolation Project; guiño de carambola a Onibaba), el dream pop vigorizado de la veloz “The Depressing Sounds Of The Witch”, la estupenda semi-balada “Mistress Of The Marble Hill”, el electrogaze de “Nos Lo Dijo La Serpiente” o la sofisticada “Madre” (delicada melodía al piano con la distorsión racionada).

La travesía ofrece dos ocasiones en que ambas facetas se cruzan, produciendo ambientes de tensión épica. Tanto en “Decretism” como en “Lámpades” (consagrada a las deidades que acompañaban el séquito de la triforme Hécate), el shoegazing, el dark, la electrónica y la atonalidad chocan frontalmente. La colisión provoca prodigios: la luz, lo experimental, el pop, la lobreguez; conviven e interactúan por escasos minutos. Poesía enajenante ahogada en saudade, que sólo en uno y otro caso resiste ser filtrada y refractada.

Espero que Salamanca traiga a Sexores otra vez por estas tierras, y nos permita disfrutar de su consabida presentación en directo, cuando todo este chongo pandémico sea un mal recuerdo. Siempre es un placer verles.


Hákim de Merv