jueves, 19 de marzo de 2026

Maquinaria Mecánica: Orden De Acero

(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 11 de marzo de 2026.)

Salvo referencias demasiado caletas que estén burlando el radar, 2026 se estrena en lo tocante a álbums peruanos gracias a Orden De Acero, segundo capítulo de Maquinaria Mecánica y clausura de un hiato que hace algunas semanas superó la barrera de los tres años. Para más inri, el largo ya se ha fogueado en vivo nada más aparecer, dada la proximidad de su lanzamiento con el festival International EBM Day Perú (a propósito de la celebración del Día Internacional de la EBM, 24/2).

¿Qué ha cambiado respecto de Somos Máquina (‘22/‘23)? Pocas cosas, a decir verdad. El dúo sigue siendo el mismo -Hitam Laga (Schmerz, Monöchrome) en secuencias de distópico futurismo y en voz aniquiladora, Henry Robles madreando tempos de los bpms y arreglos, además de literalmente meter letra. A priori, esta continuidad garantiza coherencia con la línea temática que se apreciaba en el debut. Compruebo satisfactoriamente que incluso se ha profundizado más en tal sentido.

En muchos tramos del disco, el tándem se hace eco de las sistemáticas políticas de abuso que los grupos de poder ejercen sobre las sociedades humanas, valiéndose  de  las  pantallas  que  han  sido  y  hoy  siguen  siendo  sus equivalentes  institucionalizados -iglesia, estado, milicia. Se apunta, pues, hacia el verdadero enemigo (“Esclavitud Mecanizada”, “Clase Obrera”). Curiosamente, ello no obtiene consistencia a través de una lírica más compleja, sino de una más convulsa y airada. De hecho, y obviamente salvando las distancias, a ratos me parecía estar escuchando a unos Aviador Dro bastante más cabreados y en fase bermellón (cf. petardos tipo “La Arenga De Los Sindicatos Futuristas” o “Camarada Bakunin”).

¿Y en lo tocante a la música? Allí sí tengo unos cuantos reparos. No con el estilo, desde luego. El new beat es un género tan respetable como casi todos los que conozco al interior de la música pop contemporánea. Es incluso saludable que haya vuelto a reverdecer después de muchos años de sequía. Encuentro fascinante -y no estoy solo en ello- echar una mirada a ese mañana postapocalíptico repleto de hollín, herrumbre y cráneos por doquier que augura/¿promete? la electronic body music. Idéntico entusiasmo me suscitó la tríada de arranque en Orden De Acero: el inmisericorde hálito denunciatorio de “Automatik”, la frenética marcialidad de “Camaradas”, la rabiosa desnudez de las basslines que campea en “Clase Obrera”.

El problema radica en que, entre “Esclavitud Mecanizada” y “Máquina Y Control”, la jornada ingresa a un limbo: los tiempos se pasteurizan, las secuenciaciones se asemejan, el espíritu pasa de ser zarandeado a acostumbrarse a una rítmica que decrece en contundencia. No hablo de tedio. No podría, ya que el verbo y la actitud confrontacional de Maquinaria Mecánica combustionan constantemente (“Lima Arde, Lima Tiembla/Disparar Fue La Respuesta/Lima Arde, Lima Tiembla/El Estado Mata Y Niega”, sentencia Hitam en “Lima Arde”, recordando la sangrienta represión de Boluarte). Hablo de cierto apego a un patrón, apego que no sería dañino si se agarrase de un par de temas. Es el caso que, al sacar cuentas, se adueña de cinco al hilo. Puede tratarse, cómo no, de un yerro en el trackeo: observo que Robles y Laga eligieron un orden alfabético, antes que otro más meditado.

De cualquier modo, una canción como “Intifada” se merecía un marco sonoro algo más enérgico y categórico, acorde a la indignación transformada en furia que causa el genocidio perpetrado contra el pueblo palestino -y que continua cosechando apoyo de parte de casi todos los pueblos de la Tierra. El mismo marco sonoro del que gozan las postreras “Orden De Acero” y “Residuos Industriales (Manifiesto De La Carne Y El Acero)”. EBM de vieja escuela con opción múltiple al sampleo, renovada y vigorosa, que pulveriza cuatro décadas al evocar sus días de esplendor de la mano del Die Krupps no “guitarrero”, de The Cassandra Complex, de Borghesia o de The Neon Judgement. Permite que tu cuerpo (re)aprenda.

Hákim de Merv

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