miércoles, 10 de junio de 2026

Kraftwerk: Máquinas Empañándose De Emoción

(Republicado originalmente en mi cuenta Facebook el 3 de junio de 2026) 

Nunca me he animado a escribir algo más o menos largo sobre Kraftwerk. Dado el sitial de honor que ostenta en el devenir histórico de la música pop contemporánea, sin contar el hecho de tenerle yo por la mejor banda de todos los tiempos, siento un poco raro no haber acometido la empresa hasta ahora. Y quién sabe cuánto tiempo más pasará antes de apurar ese paso. Ésta no es, por ende, la ocasión pospuesta...

Sin embargo, alguna vez se me ocurrió elaborar una serie de posteos sobre el celebérrimo y querido grupo, hace casi trece años. No ensayé entonces una aproximación cronológica, y por ende lineal. Relatos pormenorizados sobre el sino que han enfrentado los teutones durante su más de medio siglo de existencia pueden encontrarse en Internet a pastos. Más interesante me pareció acercarme a diferentes aspectos de su obra, así como a los efectos que sus logros concluyentes provocaron en la cultura popular de ésa y de posteriores épocas, recurriendo a los vocablos “interfase” (para los primeros) y “addenda” (para los segundos). Similar explicación fue provista aquella vez.

Acorde con ese espíritu, recopilo/reescribo/reestructuro en un único artículo dichos posteos, fechados entre el 15 y el 22 de septiembre de 2013. Será éste, ergo, un texto con muchas citas; utilizadas tanto en las reflexiones originales como provenientes del feedback que éstas suscitaron entre la lectoría que me dispensa atención. Busco de esta manera darle a los párrafos un mínimo nivel de narrativa coral -confío en que este propósito pueda finalmente verificarse. Si no, quién sabe, al tiempo.

PRELUDIO

Siempre será inagotable materia de discusión sentarse a elegir al mejor grupo de música pop de la Historia -no sólo porque existe un buen número de aspirantes legítimamente reconocidos por el corpus de “votantes”, sino porque cada uno/a de estos/as últimos/as tiene ya de antemano elegido a su preferido. ¿Qué tan provechosa o deslucida puede ser semejante disquisición? Dependiendo de los/as “votantes”, quizá nos ganemos con sabrosos debates que enriquezcan nuestros puntos de vista y nos amplíen el panorama. O quizá tengamos que soplarnos aburridos ditirambos y tediosas estrategias dialécticas que no conducirán a nada en limpio.

Así las cosas, definiendo “música pop” como toda corriente sonora que germina en el seno popular -léase lejos de estratos académicos-, y sabiendo de antemano que seleccionar un solo candidato implica renunciar a muchos otros que con justicia pueden reclamar ese título; dejo en claro que, después de resistirme a elegir un único nombre por lustros, en 2010 le entregué mi alma, mi corazón y mi entendimiento a los padres del electropop: Kraftwerk. Esto es, pues, una suerte de pequeño tributo a los siempre vigentes y dilectos Hombres-Máquina -sin los cuales ningún discurso electrónico hubiera logrado desarrollarse, ni el planeta electro llegado a ser lo que actualmente es.

Qué mejor modo de empezar, por ende, que visitando la prehistoria de Kraftwerk. Ralf Hütter y Florian Schneider se conocieron a fines de los 60s en la Academia De Artes de Remschield. Una vez egresados, volvieron a encontrarse en un curso de música improvisacional de su natal Düsseldorf (existe una leyenda urbana que afirma fueron testigos de una performance de Karlheinz Stockhausen bajo los efectos de algún psicotrópico non-sancto). Con la adición de Klaus Dinger, se bautizan como Organisation, rótulo bajo el que registran el debut y despedida Tone Float (RCA Victor, 1970). “Música concreta psicodélica” es una descripción no del todo desacertada de lo expuesto en ese solitario álbum, que les enyunta al kraut rock -movimiento de excluyente ascendencia germana/la respuesta alemana a la psicodelia anglosajona: Amon Düül, Faust, Can, Guru Guru, Popol Vuh, Tangerine Dream, Harmonia, Neu!...

(Justamente el nacimiento de Neu! se produce al dejar Dinger la banda y asociarse para tal efecto con Michael Rother, desarmando de paso Organisation. Pero Hütter y Schneider ya tenían claro el camino a seguir.)

Una muestra de lo expuesto en Tone Float, música para una “danza tribal” del cuaternario bruscamente extrapolada a la sala de una casa moderna, parafraseando a la compa Carolina Rosales: “Milk Rock”.

INTERFASE 1

Autobahn (1974) es, desde muchos puntos de vista, un momento decisivo en la trayectoria de Kraftwerk. El cuarto esfuerzo de los compatriotas de Feuerbach fue, en efecto, el primero dotado de un concepto sólido que unifica sonido, composición, imagen y mensaje. Fue asimismo su primer éxito masivo gracias al tema titular de 22 minutos -reducidos a tres para su empaque en formato single. Fue también el último producido por Conny Plank, figura insoslayable del universo kraut rock, y el último que sólo se grabó en alemán: a partir del siguiente paso, Radioactivity (EMI, 1975), se adoptaría la política de lanzar un mismo trabajo en su idioma natal y en otros de la zona europea. De igual modo, fue la última obra de los de Dusseldorf publicada por Philips.

Autobahn fue, finalmente, el último disco de Kraftwerk en donde podemos rastrear resabios del kraut y del consabido ritmo “motorik” que patentase Dinger ("Mitternacht", "Kometenmelodie 2", "Morgenspaziergang"): las presentaciones que apuntalan la salida del LP son las oportunidades postreras en que la banda interpreta piezas de sus tres primeros episodios -entre ellas, la recordada “Ruckzuck”.

Josep María Soler es un activista catalán con conocimientos mayúsculos sobre música electrónica de ésos y de precedentes/subsecuentes tiempos, que dirige al menos tres bitácoras documentadas magistralmente. Gracias a su desinteresado aporte, he podido escuchar algunos bootlegs en vivo correspondientes a esos días -contribución valiosa, puesto que la única referencia live oficial de Kraftwerk es Minimum-Maximum (EMI, 2005), y estos artefactos no-oficiales nos permiten apreciar la performance del grupo antes convertirse en el ente creador del electropop. En otras palabras, escuchar a Kraftwerk cuando sus integrantes todavía se hallaban inmersos en los predios de una electroacústica exploratoria y altamente intuitiva (el feeling de estos registros es de hecho más orgánico que maquinal).

Pues bien, a través del pirata Live In Leverkusen ‘74, que recupera un concierto del 22 de abril de ese año, podemos disfrutar de tomas en directo de “Tanzmusik”, de “Mitternacht”, de “Autobahn” (en una hiperbólica versión de más de 41 minutos), de postales embrionarias de la extraordinaria “Showroom Dummies”, y por supuesto de “Ruckzuck” -muy ruteada por Kraftwerk en aquellos años, y de la que reciclarían la estructura del crescendo inicial para la magnífica “Trans-Europe Express” (incluida en el portentoso disco epónimo, 1977, junto a “Showroom...” y otras gemas). Richard H. Kirk, miembro fundador de los esenciales Cabaret Voltaire (trío puntal de la primera oleada industrial y amigos íntimos de Joy Division), perpetrador post IDM escondido tras el alias de Sandoz (chequear su sorprendente Digital Lifeforms, 1993), cultor techno-dance asociado a los semi-anónimos The Technocrats; remezcló con estos últimos -y sin permiso- “Ruckzuck” en 1991.

Comparto primero la versión original y luego la de The Technocrats.


PRIMERA ADDENDA

Acaso sea en exceso polémico afirmar que Kraftwerk ha estado presente en el nacimiento de cada idioma electrónico del que se tiene noticia, desde que ellos mismos crearon el electropop hasta el día de hoy. Quizás sí, quizás no...

Pero sí es cierto que no existe ningún grupo o artista electro, ni uno solo, que no haya escuchado a Kraftwerk, ni que les reconozca como la madre del cordero -y agregaré que jamás he sabido de alguno que les odie. Prueba irrebatible de ello es la inmensa cantidad de sampleos que provienen de sus discos, ya sea en clave trip hop, EBM, synth pop o drum’n’bass.

Para muestra un botón -precisamente, el del drum’n’bass. Si bien los entendidos no se han puesto de acuerdo sobre su origen, y se señala por igual a avezados “junglistas de pro” como Fabio y Grooverider, todos coinciden en afirmar que el primero en codificar el nuevo lenguaje en formato físico -es decir, en testimoniarlo a través de registros, a diferencia de los DJs, que sólo le insuflaban vida en sus sesiones- fue el dúo Shut Up And Dance (que a veces también editaba con el alias de Rum & Black). El tándem Carlton Hyman-Philip Johnson lanza en 1990 el 12’’ “Fuck The Legal Stations”, cuyo lado B “I'm Not In Love” se arma sobre un sample del tema “The Man∙Machine” (extraído del esférico homónimo, 1978).

INTERFASE 2

“¿Y ‘Kristallo’?”, se estarán preguntando los/as fans. “¿Por qué no ha sido subrayada entre las composiciones a destacar de la primera etapa de Kraftwerk?”.

Ralf Hütter y Florian Schneider han sido durante todo este tiempo muy celosos de todo aquello asociado a Kraftwerk, lo que se ha traducido en un implacable, férreo control sobre su obra como banda. Entre muchas de las implicaciones que esta (ejem) estrecha “vigilancia” conlleva, sobre algunas de las cuales volveré más adelante, destaca la de no haber permitido durante muchísimo tiempo la reedición en CD ni del disco de Organisation, ni de sus primeros trabajos como Kraftwerk -a saber: Kraftwerk (1970), Kraftwerk 2 (1972) y Ralf & Florian (1973).

Por suerte, han existido ediciones digitales piratas que ayudaron a los/as fans a completar la colección (las más antiguas están fechadas en 1994 -hay quien afirma haber visto ejemplares japoneses con insospechados bonus tracks, a mí no me consta-). Pero la tácita prohibición ha sido luengos años respetada por todos los seguidores de Kraftwerk y los descendientes de su legado. Tan es así, que recién en 1997 se incluyó la relectura de un surco de esos primeros capítulos, “Ruckzuck”, en Trancewerk Express Vol. II: A Tribute To Kraftwerk (el primer volumen data del ‘95).

Por este motivo, resulta bastante discutible/sospechoso el lanzamiento en Italia del título A Short Introduction To Kraftwerk (Stampa Alternativa/Nuovi Equilibri, 2000). No por el libro, en simpática aunque algo enumerativa edición bilingüe (inglés e italiano), sino por el CD anexo: siete temas supuestamente remezclados por Kraftwerk, entre los que figura “Kristallo” (extraído del citado Ralf & Florian). Lo más probable es que la autoría de estas “remezclas inéditas” le sea acreditada a bandas caletas que prefirieron rendir anónimo tributo a sus mentores. Tampoco tendría nada de malo, si los resultados no fueran tan misios: siete tomas alternas muy poco inspiradas, en 35 minutos, son insuficientes para ilustrar al neófito sobre el devenir de un grupo de la talla inconmensurable de Kraftwerk -amén de que los cortes no han sido bien escogidos, ni es lo más sensato empacarlos en formato “remix”.

A continuación, un bonito video-homenaje de “Kristallo”. Sí. Máquinas Musicales Electrónicas empañándose de emoción ad infinitum.

SEGUNDA ADDENDA

Como bien enfatiza otro capo barcelonés, Half Nelson, “La importancia de una banda puede medirse en diversos ámbitos que quedarían reducidos a tres: repercusión popular, prestigio crítico y respeto por parte de otros artistas. En esas tres escalas, los de Düsseldorf están encaramados en lo más alto, pero la impronta de Kraftwerk no se limita al ámbito del reconocimiento estrictamente musical (...). Todo ello convierte a Kraftwerk en un grupo-concepto que ha dejado su huella en multitud de estratos culturales a lo largo y ancho del mundo civilizado (...)”.

Al asombro y al estupor siguen naturalmente el análisis y el procesamiento. Después de un imparable rush discográfico a fines de los 70s y principios de los 80s, que consolidó la revolución tecnológica al interior de la pop culture, Kraftwerk comenzó a ser asimilado por su propia progenie. Con anterioridad he citado el ‘unauthorized remix’ de “Ruckzuck” que hicieron The Technocrats y también el sampler de Shut Up And Dance. De hecho, hay ejemplos más cercanos.

Uno de ellos es el alucinante “Planet Rock” (1982), de Afrika Bambaataa al alimón con Soulsonic Force (“disculpando la expresión, pero qué mierda más marciana”, exclamaría Lance Taylor a.k.a. Bam la primera vez que escuchó a los Robots). Construido sobre la base de los kraftwerkianos “Trans-Europe Express” y “Numbers”, el single editado por Tommy Boy se cuenta entre las primeras muestras de cómo influyó la pionera banda tudesca en el surgimiento del hip hop -movimiento nacido en la pobreza que capitalizó al máximo los recursos a la mano para convertirse con el tiempo en la “CNN de la Norteamérica negra” (Chuck D. dixit). Y es que nadie puede dudar del papel que jugó Kraftwerk en la consolidación de esta en principio interesante subcultura urbana -pero si quieren una confirmación definitiva, basta con chequear el film Breakin' (1984). Entiendo que es la única película donde se ha usado música del grupo: al son del 45 rpm “Tour De France” (1983), uno de los protagonistas ensaya una rutina de breakdance, el baile asociado a la expresión sonora del hip hop.

Otro ejemplo es la new wave. En entrevista concedida a Rock De Lux en septiembre del año pasado, Daniel Miller, el histórico hombre fuerte de Mute Records -patria discográfica de Depeche Mode, Yazoo, Nitzer Ebb, Cabaret Voltaire y Renegade Soundwave, entre muchos otros más-, declaró: “La gente de mi generación estuvo muy influenciada por ellos. Depeche Mode, The Human League, cualquier grupo de esa época mamó su música. Y las generaciones siguientes entraron en contacto con la electrónica a través de nosotros. Espero que estas reediciones hagan que la gente entienda que Kraftwerk fue nuestra máxima inspiración”. Creo que a este respecto no queda más que decir...

...excepto que el grupo que más rápido alcanzó a Kraftwerk, New Order, le dedica en su disco de 2005, Waiting For The Sirens' Call (Warner), el surco “Krafty”. Un grande homenajeando a otro grande.

INTERFASE 3

El gesto agradecido de un fan como tú o como yo.

Tim Zawada, de Chicago (USA), ha elaborado –“sin loops, sin efectos”- un mix que ha bautizado con el nombre de Kraftwerked: A Mix By Tim Zawada (Kraftwerk Tribute Mega Mix). Fechado en 2011, este homenaje está dispuesto a la usanza de un DJ-set: una sola pista de audio en la que se entretejen 36 cortes de Kraftwerk, cubriendo sus discos desde el lejano Autobahn (1974) hasta el reentré Tour De France Soundtracks (EMI, 2003) -es decir, respetando el silencio que el grupo ha guardado en relación a sus tres primeros trabajos.

Algunas observaciones al respecto:

1) El mix se ha creado para su escucha personal y para compartirlo con otros/as fans de la banda -no hay, pues, interés comercial en esto.

2) Esta “antología” responde exclusivamente a los gustos de Zawada. No pretende, por tanto, ser una compilación que ilustre exhaustivamente la carrera de Kraftwerk.

3) Se puede descargar el archivo mp3 desde el SoundCloud del usuario. El link hacia allá aparece en la información del video de YouTube.

4) Contra lo que pregona el título del video, son treinta y seis canciones (no cuarenta).

5) No estoy seguro sobre si “The Telephone Call” se ha añadido al mix sin efectos: la toma no es la misma que la incluida en Electric Cafe (EMI, 1986), aunque podría tratarse de una versión repescada de alguna de sus ediciones como single.

Dicho esto, no puedo sino recomendar entusiasta este breviario de la andadura de mi best band ever.

TERCERA ADDENDA

Aunque no hay estadísticas que lo sustenten, es razonable suponer que la mayoría de grupos pop que han aparecido sobre la faz de la Tierra alguna vez ha versioneado a The Beatles -bien a título de ensayo, bien a modo de coda en sus conciertos, bien aventurando en el estudio de grabación lecturas distintas de los clásicos y no tan clásicos de los Cuatro de Liverpool. Para muestra dos botones, muy diferentes entre sí, que me vienen inmediatamente a la cabeza: Damon And Naomi con “While My Guitar Gently Weeps” y Siouxsie And The Banshees con “Helter Skelter” y “Dear Prudence”. Si existe, esa estadística imposible la ganan largamente los Fab Four.

Pero en lo tocante a tributos editados, sea de manera individual o colectiva; aún cuando no estoy seguro al 100%, creo que ese cuadro de referencias cambia traumáticamente en detrimento de los británicos. Salvo The Cure, que ha rebasado los 15 homenajes, no sé de otro grupo que pueda igualar en este aspecto a Kraftwerk, que ya franqueó la barrera de los 20 tributos. Como en el caso de los liderados por Robert Smith, en este terreno encontramos placas de toda índole dedicadas a los Replicantes de Düsseldorf.

Individualmente, los hay en clave acústica-orquestal, como Possessed (Mute, 1992) de The Balanescu Quartet (ensamble del violinista rumano Alexander Balanescu) y Die Roboter Rubato (Mille Plateaux, 1997) de Terre Thaemlitz (pianista transexual de origen germano). Los hay asimismo de proyectos fantasmas claramente forjados en la fragua de Kraftwerk, como Boing Boom Tschak (A Tribute To Kraftwerk, 1994) y Basskraft (A Bass Tribute To Kraftwerk, 1998). Finalmente, existen también grupos que les guiñan con enorme devoción, como los franceses de Marc Et Claude (A Tribute To Kraftwerk 12'', 1998), y con genial sentido de la ironía, como Señor Coconut Y Su Conjunto (El Baile Alemán, 2000). Esto, sin contar aquellas versiones o remixes que decenas de grupos -Ride, Snakefinger, Niños Del Brasil, Big Black, siguen nombres...- han insertado en determinados capítulos de sus respectivas discografías.

Colectivamente, la cosa es igual de generosa: están los Trans Slovenia Express, 1 (1994) y 2 (2005), con actos de Eslovenia, zona geográfica y sonoramente lindante con el músculo centroeuropeo de la E(lectronic)B(ody)M(usic). Están además los ya mencionados Trancewerk Express, así como los homenajes ruso (Elektronenklänge Aus Dem Radioland: A Tribute To Kraftwerk, 2000), japonés (Musique Non Stop: A Tribute To Kraftwerk, 1998) y brasilero (Kraftworld: Brazilian Tribute To Kraftwerk, 2007). Para terminar, los hay en todos los tonos del espectro digital: simplemente electrónico (el doble Krafty Move: An Electronic Tribute To Kraftwerk, 1997), techno (Technicolour: A Techno Tribute To Kraftwerk, 2000), mashup (el magnífico doble Bootwerk: A Bastard Pop Tribute To Kraftwerk, 2007) e incluso 8-BIT (8-BIT Operators: The Music Of Kraftwerk Performed On Vintage 8-BIT Video Game Systems, 2007). Diversas formas de encarar la gigantesca influencia de los indiscutibles padres del electropop.

Te dejo un fetiche que me he guardado bajo la manga: Cybotron, alias de nada menos que mister Juan Atkins (precursor del sonido Detroit), reensamblando “Numbers” y “Home Computer” en su clásico “Clear”, del debut cibotrónico Enter (Fantasy, 1983). "Clear", por cierto, es citado por los Autechre en las notas interiores de la seminal recopilación Artificial Intelligence (Warp, 1992) como el tema que les cambió la vida y los impulsó a hacer música.

INTERFASE 4

Alegando ignorancia de antemano, no conozco otra canción que haya sido versioneada y grabada tantas veces en la historia de la música pop como “The Model”.

Paradigma del synth pop, quintaescencia de la perfección más sublime a la que puede aspirar cualquier formato sonoro melódico, Kraftwerk concibió esta gema de tres minutos y pico en la cima de sus posibilidades expresivas: son los tiempos del maravilloso The Man∙Machine (EMI, 1978), y Hutter-Schneider-Bartos-Flur ganan nuevas cumbres en el delicado y refulgente balance entre exploración electrónica y emotividad/empatía pop. Evocadoramente pegadiza (así la califica Nelson), sé de al menos veinte versiones -¡veinte!- de esta inolvidable composición, entre editadas y celebrados registros “live”, que nada tienen que ver con las dispuestas en los discos-tributo. Ahora, contando estas últimas versiones, no me atrevo ya a aventurar una cifra... 

...pero sí nombres: Ride, Niños Del Maíz, Big Black, Sopor Æternus, Clotta+DJ Dero, Snakefinger, Niños Del Brasil, The Divine Comedy, El Aviador Dro Y Sus Obreros Especializados, The Cardigans, David Byrne... “The Model” es una obra de arte tan perfecta, que incluso la relectura mashup de Krazy Ben que la asocia a un mamarracho como “The Way I Are” del mierdoso Timbaland suena a hossana en las alturas. 

Sin más preámbulo, pues, la que es para mí la mejor canción pop de la historia -sólo que, como diría el querido Ramón Valdez/Don Ramón, en “versión totonaca”. ¡Si incluso un feroz militante como el maestro Steve Albini, líder de Big Black, que ha producido a Nirvana y a Pixies, y que no perdía oportunidad para hablar pestes del sampling y del mashup; se rindió ante la Magia infinita de los genios de Düsseldorf!

CUARTA ADDENDA

Tras un lustro en completo mutis, en 1991 llega a las tiendas The Mix (Electrola), artefacto de remezclas de Kraftwerk acometidas por el propio grupo. El plástico marca el definitivo ingreso de los alemanes a la era digital: como se sabe, piezas del calibre de “Autobahn”, “The Robots”, “Musique Non Stop” y “Radioactivity”; fueron registradas utilizando sistemas analógicos. Para la ocasión, se reproducen los sonidos directamente en código binario, y se samplean aquellos que no pueden ser ya duplicados. Además, el cuarteto transforma sus cuarteles de Kling Klang en un estudio modular con el propósito de transponerlo a las giras sin mayores dificultades.

The Mix fue el último esfuerzo de Kraftwerk con su formación clásica y más duradera: poco antes de su salida, abandonan el barco Wolfgang Flur y Karl Bartos, miembros desde los días del Radioactivity. Se anunció un The Mix 2 y hasta un nuevo disco antes de que muriera el siglo XX, y jamás se llegó a nada concreto. Es recién con el single Expo 2000 (EMI Electrola, 1999) que Kraftwerk rompe un silencio de ocho años, pero ésa ya es otra historia.

De entre los contados méritos de The Mix, consigno aquí la que considero la versión definitiva de "Computer Love", track originalmente pauteado en Computer World (EMI, 1981), el capítulo discográfico que cierra su etapa más feliz.

INTERFASE 5

Nadie en su sano juicio -bueno, en realidad sí existen, pero no tengo ganas de buscar bronca con esos cavernícolas- puede discutir que el nazismo fue un terrible accidente de ruta en la hasta entonces más o menos inmaculada historia de Alemania. Después de la abdicación del Kaiser Guillermo II, el país entró en un fantástico período conocido históricamente como la República de Weimar (1919-1933). Durante esos años, se consolidaron movimientos culturales extremadamente creativos e innovadores: no en vano se estudia aún hoy con entusiasmo el expresionismo alemán, tanto en pintura como en literatura y en cine (Lang, Murnau, Wiene, Pabst); así como las corrientes de la nueva objetividad, el realismo con crítica social y el dadaísmo alemán. Esto, sin contar con el surgimiento de la Bauhaus, escuela de artesanía, diseño, arte y arquitectura fundada en 1919 por Walter Gropius.

En la medida en que los 30s “no existieron” en Alemania, Kraftwerk se propuso tomar la posta, regresando al punto exacto en que esas extraordinarias jornadas cesaron de existir. Pero, por ese camino, el grupo fue todavía más allá, llegando a proponer una impensada utopía: la de convertirse a sí mismo en crisol de tradiciones continentales para la consecución de una cultura pan-europea como nadie había soñado nunca.

No son pocas, en ese sentido, las referencias de las que Kraftwerk hace uso. “Europe Endless” abre, con la emoción de quien descubre un mundo nuevo y mejor, su álbum Trans-Europe Express, que por otra parte toma su nombre del tren homónimo que recorría/¿unificaba? las principales capitales del Viejo Mundo. Trans- Europe Express, por cierto, cierra con “Franz Schubert” (aquí no hay más que decir, ¿no?) pegada a “Endless Endless”.

Otro de sus aciertos definitivos, The Man∙Machine guiña en “The Robots” al dramaturgo checo Karel Čapek y a su obra Rossum's Universal Robots (1921), en la que por primera vez se usa el término “robotnik”. De igual forma, la portada de The Man∙Machine cita al constructivista ruso El Lissitksy (referente debidamente acreditado en las liner notes del disco). Y “Metropolis” rinde pleitesía a la obra mayor de Fritz Lang, el film de ciencia ficción Metropolis -considerado por la UNESCO, junto a Los Olvidados de Luis Buñuel, Patrimonio Artístico de la Humanidad y Memoria Del Mundo.

QUINTA ADDENDA

Existen grupos con la habilidad de dotar a sus creaciones sonoras de una rara cualidad “cinéfila” -bandas cuyos discos y temas encajan naturalmente con las imágenes mostradas a través del celuloide. No hablo, obviamente, de Angelo Badalamenti o de John Barry, grandes maestros del difícil arte de componer bandas sonoras; sino de proyectos pop que la chuntan “sin querer queriendo” -porque incluso a veces no hay en ellos la más mínima intencionalidad.

Alguna vez me animé a ver Metropolis de Fritz Lang (1927) escuchando al hilo Trans-Europe Express y The Man∙Machine de Kraftwerk, seguido del “liquid noise” de Incunabula (WaxTrax, 1993) de Autechre. El resultado fue alucinante, y acaso no del todo gratuito (pero sobre el particular regresaré otro día). Luego fue el turno de enyuntar Computer World y Futurama: aquí la cosa no quedó tan bonita, pero logré reconducirla sustituyendo originales por covers. De ahí que la siguiente vez puse en la bandeja el 8BIT Operators: The Music Of Kraftwerk Performed On Vintage 8BIT Video Game Systems. El saldo fue mucho más positivo.

INTERFASE 6

No cualquiera tiene la habilidad de concebir de la nada todo un universo que aún hoy permanece en explosiva expansión. Kraftwerk es el incuestionable demiurgo creador del planeta electro no sólo por su inmenso talento creativo -cuya influencia puede rastrearse en decenas de niveles culturales en el mundo de hoy. Lo es también porque prácticamente inventó las herramientas de las que se valió para semejante hazaña.

En la revista Dancedelux, el crítico Félix Suárez cita declaraciones de Chuck D., de Public Enemy, consignadas en su libro Fight The Power. El compositor y rapper, quien se encontró con los Kraftwerk en el live de Sellafield de 1992, afirma que “el desarrollo y la patente de software y equipos para la producción musical” reporta al núcleo histórico Ralf-Florian no pocos beneficios pecuniarios.

Y es que desde el inicio de su carrera, Kraftwerk sólo podía darle correlato a su meticulosidad proverbial, a su rigor “científico”, a su sistemático método compositivo; trabajando con tecnología de punta. En permanente diálogo hi-tech con los fabricantes de instrumentos electrónicos, el grupo mismo fue testeando prototipos que se amoldaran a sus necesidades sonoras, sugiriendo nuevas direcciones y abriendo nuevos caminos en el desarrollo de software y hardware ad hoc -al punto de ser responsable directo de la introducción de las nuevas tecnologías en la cultura pop.

Desde el Tour De France Soundtracks (2003), “Aéro Dynamik”.

SEXTA ADDENDA

Uwe Schmidt es alemán de nacimiento, pero latinazo de corazón. Al mando de Señor Coconut Y Su Conjunto, publicó hace trece calendarios un disco tributo a Kraftwerk en clave de merengue, cumbia, proto-tex mex y hasta cha-cha-chá. Con seguridad, El Baile Alemán (Multicolor, 2000) debe ser el homenaje más bizarro dedicado a los Robots de Düsseldorf. Lleno de voluptuosidad tropical, este ensamble sabrosón repasa con imbatible swing los clásicos de Kraftwerk -fácil era el click perfecto para que mi abuela le entrara a los germanos.

A continuación, la calenturienta relectura de “Tour De France”.

EPÍLOGO

“Ellos son, y su status ha sido amenazado varias veces, mi grupo favorito de todos los tiempos. Ellos también hicieron, y su status ha sido amenazado incluso más veces aún, mi disco preferido, Computer World. Nunca hay escasez de personas que se apresuran a hacer cola para decir cuán ‘importantes’ fueron para el desarrollo de todo lo que conocemos hoy, si ellos fueron pioneros, o si inventaron el techno. Pero para mí lo que es fascinante es su música, eterna, ingeniosa; esa música que nadie ha conseguido ni replicar ni mejorar. Son únicos. Kraftwerk es donde las máquinas se empañan de emoción”. (Glen Johnson, Piano Magic)

Me pasa, cada vez que pongo en la bandeja un álbum de Kraftwerk, que me estremezco hasta la médula. Me pasa, también, que me asalta la jubilosa emoción de estar oyendo un mundo nuevo -a pesar de haber escuchado cada disco suyo cientos de veces. Sospecho que es lo mismo que sienten los fans militantes de otros grupos o artistas: algo así como ser testigos una y otra vez del big-bang, y no cansarse jamás.

Los Kraftwerk tampoco parecen muy exhaustos. Tras 56 años de carrera, Ralf Hütter, único miembro original sobreviviente -Florian Schneider se retiró en 2010 tras una bronca tan tumultuosa como lamentable con su partner de toda la vida, y falleció en 2020-; se sigue presentando en directo utilizando con asiduidad la tecnología 3D. Reconforta saber que la banda alemana sigue en forma, muy atenta a lo que ocurre alrededor suyo, en perpetua consonancia con los últimos adelantos tecnológicos. Verlos ofreciendo un espectáculo tal, aquí en mi tierra, con mis camaradas; sería acceder al nirvana digital al que aspira todo amante de la música electrónica. El Perú se ha integrado al circuito de conciertos con actos de auténtico renombre mundial hace rato, pero sigue sin hacérsenos el milagrito. No interesa ya si ¿el siguiente disco? es regularón, nomás. ¿Cómo ponerse “exquisitos” con nuestro grupo fetiche, si “nosotros se lo debemos todo y ellos no nos deben nada” (Tarwater)?

Comparto aquí el merecido testimonio documental a los eternos Robots de Düsseldorf, publicado en 2008 con el rotundo título de Kraftwerk And The Electronic Revolution. Para quien todavía abrigue siquiera resquicios de duda, sólo tengo cinco palabras...

KRAFTWERK!!!! DUSSËLDORF MUSIK ARBEITER, SCHEISSE!!!!

(https://ok.ru/video/6816104712899)

PD: La pieza que faltaba en la discografía del que muchísimos consideramos el mejor grupo de todos los tiempos. Lanzado simultáneamente en los formatos de CD y DVD, con una edición de lujo que enyunta ambos soportes y emula en el empaque a una VAIO, el disco-concierto oficial de Kraftwerk, Minimum-Maximum (EMI, 2005). No hay más que decir.

Hákim de Merv

jueves, 4 de junio de 2026

Macross Remix: El Big Bang Del Universo EP

(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 27 de mayo de 2026.)

Vuelvo a hablar en particular de Ives Ancieta Rojas después de muchísimo tiempo -ocho años, nada menos. (¿)Clausurada(?) su etapa como Invisible Ambiente, el buen Ives reorientó baterías hacia la electrónica post rave con incidencia en el ambient sinuosamente “étnico” de Sandoz y sobre todo de The Future Sound Of London, en EP acreditado como Ivo aún disponible para libre descarga desde los bytes de la azteca Bifronte Records (Formas Hipnóticas). De allí en más, sólo ha tenido apariciones esporádicas; como en los dos volúmenes (‘20 y ‘22) de Underground Junín, curados por el colectivo Arte Sonoro, en los que ya se presentaba usando el a.k.a. de Ivo Macross.

Ahora bajo el marbete de Macross Remix debuta por tercera vez con otro EP, El Big Bang Del Universo. Más cerca del mini-álbum, este título refrenda las coordenadas que trashuma Ancieta Rojas tras su alejamiento de Chip Musik (hoy culminado), además de traer algunas novedades respecto de la anterior entrega; aunque bien vistas no lo son tanto. Me explico: ese futurismo orgánico que impulsaba el vuelo de Formas Hipnóticas EP era menos una aproximación al rollo techno tribal de los hermanos Cobain que una reelaboración del output sci-fi del que hace gala el bleep techno de los 90s, y en menor medida la IDM. Sobre esa senda avanza Macross Remix, postulando una cosmicidad abarrotada de alerones místicos no siempre convincentes.

Desde la apertura epónima, el individualista oroíno factura composiciones bleep de heterodoxo pelaje IDM/post IDM, próximas tanto a la dialéctica del beat de un Speedy J como a la marcial abstracción algorítmica de unos B12. En “En Tu Presencia” y en “Evay”, las secuenciaciones han sido diluidas hasta descomponerse o casi, cediendo el testigo a espacios abiertos surcados por sintetizadas tonalidades breves y chillonas, a líneas de bajo tetradimensionales, a un pathos binario más permisivo en lo tocante a la quietud contemplativa. Recién traspuestos los cuatro minutos de “Evay”, resurge tímidamente una programación de tiempos moderados, que calza con esas voces gregorianas que se dejan oír nada más iniciado el corte, aparentemente (re)sampleadas del primer disco de Enigma (¿”Mea Culpa”?).

Aprovecho la alusión al olvidado proyecto rumano-alemán para introducir la espinosa cuestión en torno al pensamiento religioso que desprende el EP. En “El Big Bang Del Universo” escucho un fragmento sampleado que dice “El hecho de que no comprenda todo de Dios, no hace que Dios no exista”. La lógica más elemental me permite derribar sin esfuerzo esta falacia, que presupone adrede el hecho mismo de la existencia de una inteligencia divina. Ocurre otro tanto con “En Tu Presencia”, que repesca la performance de quien parece ser un cantante “carismático”. Cuando menos desde hace tres siglos, en el Arte la racionalidad teísta no suele llevarse bien con la científica o la filosófica, salvo que la obra se asuma exactamente como lo que es (Dune), en lugar de pretender transformarse en panfleto. El extended se ajusta más a las características del segundo caso que a las del primero -de ahí mi incomodidad.

“Genesis Remix” y “Viaje Interestelar” completan el menú del extended. Padeciendo ambos el mismo laxo sideralismo antes descrito, la recurrente pista vocal femenina del primero -versión remozada del track cedido a Underground Junín Vol. 2- tiene un efecto desencorsetador similar al que produce su par en “Halcyon + On + On” (Orbital), rayos láser incluidos. El segundo flirtea fugazmente antes del minuto con el drum’n’bass, sin que trascienda a mayores, inclinándose por una exhibición de ese post IDM del que Ives ha echado mano continuamente. Iteración hipnótica y minimalismo futurista con que redondear un tercer estreno artísticamente llamativo, pero de convicciones espirituales que me han sabido insolventes.

Hákim de Merv

jueves, 28 de mayo de 2026

Maribel Tafur: The Art Of Gastronomy

(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 20 de mayo de 2026.)

Que la hija de Maryna Pastor y de Jorge Tafur anda en llamas desde hace algún tiempo, es afirmación demostrada no sólo por la generosa frecuencia con que vienen apareciendo nuevos trabajos suyos (uno en el ‘24, dos en el ‘25), sino también por la encomiable calidad de la música liberada bajo esos recientes títulos. Para que no se pierda esta saludable costumbre, a los pergaminos antes aludidos se les suma uno correspondiente al disco estrenado por la joven compositora el pasado 10 de abril -y cuyos arte y concepto han resultado ser más o menos desconcertantes.

Esto es, claro, teniendo en consideración antecedentes como Willay Plancton (‘25) o Ultranatura (‘24). En estos y otros registros, Maribel Tafur daba rienda suelta a una fascinación por el ambient de humores hídricos, plasmada en una mirada más que próxima al medio ambiente y/o la naturaleza. The Art Of Gastronomy señala desde su nombre un interés por el arte culinario que nunca hubiera sospechado ha germinado en el background vital de la limeña. He de admitir que esa inclinación me sorprende mucho: siendo la gastronomía una disciplina consagrada en el campo de las carreras profesionales, su importancia en el Perú ha sido magnificada de modo tan ampuloso que ha acabado por convertirse en hype. ¿O me vas a negar que es un poco/bastante jodido que nuestro país saque pecho asumiendo imagen de tragaldabas ante la comunidad internacional?

Sin embargo, fuera de la denominación y del arte de portada (primer plano de lo que parece ser una fogata rural), la directora de Intune no ha cambiado las herramientas que modelan su vocabulario y su retórica. Es decir, aunque el concepto puede haberse reemplazado, las maneras en que se le aborda no -salvo por un elemento de dosificada presencia, que contrasta a la primera de bastos con la devoción hacia el Agua: el crepitar del Fuego. Sus manifestaciones, empero, son contadas: apenas adornan aquellos temas de The Art... en los que el conductor universal deja sentir su ausencia (“Textural Alchemy”), y tienden espontáneamente al perfil bajo.

Este estado de la cuestión me hace reflexionar sobre si la autora ha decidido prescindir de los efectos acuosos otrora omnipresentes, atendiendo más a la pregonada experiencia gastronómica que a esa mitigadamente circunstancial recurrencia al Fuego. Dichos efectos no escasean, por supuesto, si bien se concretan en menores número y grado que antaño. En “Arrival” y en “Origin And Transformation”, respectivamente apertura y clausura del volumen, el Agua se halla tan presente como los incontables trinos de aves canoras. Por lo demás, la música de Tafur Pastor sigue cobijándose bajo interminables trazos ambientales salpicados de sonidos cooptados de la cotidianeidad, elongaciones timbrales extrapoladas de géneros afines al ambient como el bliss pop, brochazos texturales imbuidos de coloraciones invernales (“Líquidos”).

Hay algo que se me ha hecho inasible en The Art Of Gastronomy. No sé si sea correcto ponerlo en las siguientes palabras, pero corro el riesgo. El output de Maribel ha sobrepujado los discretos niveles de glucosa que contemplaba anteriormente (las pistas gemelas “Seasonal” y “The Art Of Gastronomy”). Ello ha agudizado las paradojas arquitectónicas que sostienen construcciones como “Moment I” o “Botánica”. Su melancolía ha adquirido connotaciones geórgicas, y su persistente bucolismo ahora se hace dulce de sobrellevar, de modo que en el balance parece haber arribado la artista a un limbo en fase zen. The Art... se ha convertido en un punto focal que es a la vez único y múltiple, al que puedes echar una sola mirada o todas las que quieras hasta cansarte. Probablemente sea ésa la matriz del granulado sortilegio hipnótico de sus 34 etéreos minutos.

Hákim de Merv

jueves, 21 de mayo de 2026

Supertriste: Bloop

(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 13 de mayo de 2026.)

Extrañas nuevas desde Iquique. Al despuntar septiembre del ‘25, Supertriste debuta en largo tras tres años de vida artística con un álbum algo complicado de diseccionar. Quizá no haya motivo de mayor asombro para quienes lograron escuchar sus dos singles anteriores, que ya anunciaban lo que después ha confirmado crecidamente el estreno en 33 rpm. Como no fue mi caso -primero degusté este último, luego los sencillos previos-, puedo decir que la banda me sorprendió con los pantalones abajo. De todas formas, ha sido una experiencia singular.

Bautizado haciéndose eco del escalofriante suceso de 1997 relacionado a un lovecraftiano fenómeno acústico submarino que dio lugar a (nunca descartadas) especulaciones fantásticas sobre gigantescas criaturas abisales, Bloop propone una inmersión dirigiéndose hacia el corazón de las tinieblas. ¿Inmersión física o emocional? Un poco de ambas. Lo curioso es que se sirve del shoegazing, género muy identificado con imágenes de fulgor y luminiscencia, para hacerlo. Y si bien la música del grupo asimila además plancton de otras aguas, como las del indie o del noise rock, es la variedad de Slowdive y del primer Auburn Lull la escogida para domeñarse a los designios de la lobreguez.

Lo consigue el quinteto formado por Jorge Peña (batería), Héctor Venegas (guitarra y voz), “El Roco” (bajo), Rodrigo Collao (guitarra) y Johan Castillo (guitarra); amparándose en la Baja Fidelidad. Tomándole como su catalizador por excelencia, Supertriste consigue difuminar el baggy sin disolverle: nada más empezar a sonar “Grisáceo”, la ecuación ruido + melodía queda eclipsada bajo una capa lo fi, lo bastante gruesa para obliterarle y lo suficientemente delgada para apreciarle a través de ecos lejanos. Es como si estuvieras presenciando una avalancha de distorsión en clave pop, ahogada por un registro fosco, que nubla esas fuerza y vehemencia. Esta dialéctica acompañará al combo hasta el final del viaje.

Quizá sobre decirlo, pero mejor pecar de exceso que de omisión. De blackgaze, ni media micra. No distingo en la ascendencia del acto chileno rastros de etiquetas emparentadas con el metal. Si acaso forzando las comparaciones, tal vez sedimentos de rock alternativo, dispersos entre la apertura y “Abisal”. En todo este tramo, repta la bulla desprolija, provenga ésta del noise rock (“Frío”) o del shoegazing (“Evasivo”, “Dejavú”). La osamenta rítmica empuja a Bloop a oscilar entre la potencia y la calma (“Abisal”), escoltada a toda hora por el cristal esmerilado del desaliño intencional.

En la tríada “Algo Siento”-“Nube”-“Descendente”, Supertriste se zambulle en el canon shoegazer adecuando los tiempos y desbastando todo lo que puede las aristas de su sonido. Da forma, así, a un output que podría catalogar como “shoegazing oscuro”; si ese concepto no constituyese en sí mismo una aporía. No lo hago porque, esto aparte, uno de los rasgos más llamativos del plástico es que las vocales se entienden completamente -diferencia crucial respecto del paradigma noventero, donde las voces son por regla general ininteligibles.

Para contentar a propios y extraños, Bloop acaba volviendo al punto de origen con “36”, cierre de un esférico cuando menos peculiar. Merece escuchársele en físico, porque su diseño corresponde al de un tour de force, con casi todos los tracks entrelazados. Dicha edición corre a cargo de la aún novel escudería chilena Espora Discos, mientras que puedes optar por la descarga libre desde el BandCamp del proyecto, y por la descarga paga desde el de la santiaguina Joy Box Records.

Hákim de Merv

miércoles, 6 de mayo de 2026

Anthology Of Electroacoustic Music From Portugal

(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 29 de abril de 2026.)

Con harta antelación tuve acceso a este nuevo muestrario planificado por Unexplained Sounds, que pasa a formar implícita parte de esa serie de otros tantos documentos dedicados a difundir exponentes avant garde de drone music, composición electroacústica y música concreta de factura contemporánea -procedentes de diversas regiones y países del globo. Enfocado en artistas portugueses/as, el lanzamiento oficial del recién estrenado título ha tenido lugar en la quincena de abril, e incluye trece contribuciones a pista por cabeza encapsuladas en poco más de 63 minutos.

En mayor o menor medida, Anthology Of Electroacoustic Music From Portugal participa de algunas características comunes a pares suyos como Anthology Of Experimental Music From Australia (‘25) o Anthology Of Exploratory Music From India (‘21): implacable economía de medios expresivos, tramados de posología espectral que invocan imaginarios entrópicos, intensa capacitación en el dominio de la espacialidad electrónica, exploraciones conceptuales fundadas en formas de notación que deben ser cualquier cosa menos convencionales... La diferencia respecto de esas compilaciones viene prefigurada en el presente caso por la palabra “electroacústica”.

Mucho más que en el de la composición académica experimental contemporánea o en el de las “vanguardias” pop de improvisación abierta, es en los feudos de la electroacústica donde los sonidos son intervenidos desde su creación misma, recurriéndose tanto a instrumentación heterodoxa como a grabaciones de campo y a sonoridades sintéticas, pasando por modulaciones o alteraciones digitales de tono, textura, velocidad y tiempo. Si agregas una draconiana ausencia de percusión o programación (la ascendente progresión étnica de “Reanima Electrica” de HHY & The Macumbas es la única excepción a la regla), ...From Portugal da en el clavo ilustrando ese paradigma de la música electroacústica para el que cualquier ruido es material sonoro.

Puede decirse aún más. Las cíclicas vibraciones atonales in crescendo de “Circunscrita”, a cargo de David Maranha, dejan en claro que para la electroacústica la melodía es una necesidad suntuaria (y, por ende, prescindible). Valgan verdades, esa aserción es apuntalada por el grueso del repertorio del disco: los latidos nictálopes en diminuendo de “Acto IV” de BVHZ, la geórgica flauta de otras épocas que parece arribar a espacios físicos y tiempos futuros desvencijados en “Vesper” de NIN-FAE, el andar lo fi rugoso e invariable de Vitor Joaquim y su zumbante “Forgotten Voices”, las envolventes atmósferas fantasmales que Haarvöl acompaña de misteriosos tañidos de campana en “Intersticial Topographies Of Quietude”, el borroso onirismo minimalista de Margarida Garcia y “Cinza, Agulha E Lápis”...

Estos y otros ejemplos proporcionados por Anthology Of Electroacoustic Music From Portugal -el abejorreo glitcheado de “30xN-LRJ1” por @c, el aura sobrenaturalmente oscura de João Alegria y “Vertigem”, las subsónicas vocalizaciones tribales de Reixelo en “Arte Nativa Portugueza - Parte IV”-, confirman además una obsesión por el Sonido con especial énfasis en las categorías de densidad, de color, de modelación. Inmersiva invitación la que extiende este registro, simultáneamente austero y excitante, a degustar los frutos apreciables en los márgenes del avant pop lusitano hoy.

Hákim de Merv

jueves, 30 de abril de 2026

Ⓤ Rock Del Centenario 1924 · 2024

(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 22 de abril de 2026.)

(De continuo, la crítica en cualquier campo opera desde una objetividad que es más una intersubjetividad. Y cuando ésta se halla frente a dos irrefrenables pasiones entrelazadas, tiene más de subjetividad que de cualquier otra cosa. Sirva esta minúscula declaración para advertir que el siguiente texto, si bien no dejará de ser consistente con su habitual línea severa en lo que concierne a la música pop contemporánea, en todo momento será una confesión de parte al referirse al deporte rey. Tienes la obligación moral, pues, de desconfiar una vez más de aquello que escribiré a continuación.)

Desacostumbradamente tarde (un año y meses), Trilce Discos me hace llegar esta edición de lujo que ha producido en sociedad con Estación Odriozola para sacar lustre al primer siglo de vida de la que es la más gloriosa institución del fútbol peruano: Universitario De Deportes. Cierto que el club arribó a esa efemérides hace casi dos almanaques. No obstante, el CD se puso a la venta recién a principios del ‘25 por motivos contractuales. En tanto aún resuenan fuerte los ecos de dicha conmemoración, vale la pena pasar revista al artefacto en cuestión.

Tuvo la oportunidad el desaparecido escritor Vargas Llosa, célebre hincha merengue, de describir a la U como “mucho más que un equipo, es un mito, una leyenda, una tradición”. Justísimas palabras. Si nos remitimos a los números, la Crema los tiene casi todos de su lado: la mayor cantidad de campeonatos (contando o sin contar los obtenidos en la era amateur), la más consistente presencia en Copa Libertadores, el estadio más grande del Perú, una Libertadores sub-20, cero descensos a segunda división, varias gestas que ningún otro de sus pares ha conseguido igualar (como ganarle a domicilio a River Plate y a Racing Club en apenas 48 horas, durante la Libertadores del ‘67) y récords acordes (dos tricampeonatos, un periodo histórico de invencibilidad absoluta como local, etc).

Pero la U nunca se ha medido ateniéndose a aquella frialdad numérica. Todas esas cifras se lograron respaldadas siempre por esa garra que el club ha convertido en su indesligable marca de juego, que ha impreso indeleble en la mayoría de sus jugadores, que se constituye en la columna vertebral de su mística. No en vano, ha sido catalogada por la FIFA como el mejor club peruano históricamente hablando, el más ganador y el más representativo del país -títulos que enorgullecen a la que debe ser la más grande hinchada futbolera bajo estos cielos, tradicionalmente representada en la frase “la mitad más uno”.

No es un secreto que los dos responsables de Trilce Discos -Fernando Gonzáles y Antonio Gutiérrez- son irredentos fanáticos de Universitario De Deportes, lo mismo que este servidor. De ahí su entusiasmo por sumarse a los festejos del centenario del vigente tricampeón del fútbol peruano. A ello les ha aupado, también, la natural conexión entre la esencia de la música rock y el aura flamígera que rodea a la Crema. Ya en los 90s, la emisora radial Studio 92 empezaba a difundir a través de su señal canciones de reggae con el epígrafe “Comando Reggae”, mientras que al resto de su programación habitual le añadió el alias de “Trinchera Rock”, en clara alusión a la más famosa de las barras de la U, la Trinchera Norte. Esa conexión ha quedado magistralmente inmortalizada gracias al veterano guitarrista de Voz Propia, Raúl Montañez: “La U es la mejor banda de rock”.

Rock Del Centenario 1924 · 2024 replica en casi todos sus componentes la coloración de gala a que es afecta la institución: negro y dorado en la caja de cartulina, en el pin, en el booklet con excelentes fotos del Monumental y de los/as artistas participantes, en el sobre dentro del cual viene la placa. Sólo ésta es decorada con los clásicos colores crema y granate de la camiseta oficial de juego, y su contenido homenajea los cien años del Más Campeón incluyendo a 14 grupos y solistas escogidos/as por Trilce Discos y Estación Odriozola, algunos/as constituidos/as ex profeso para dar rienda suelta a su pasión por el club de sus/mis/nuestros amores. Entre estos/as últimos/as figuran Bombo De La Barra, Caudillo, Klausurada, Voces De Odriozola, Sentir Popular o Actitud Crema. Otros nombres pertenecen a los circuitos del pop peruano independiente, cuyos pasadizos vienen fatigando aún desde hace décadas. Aquí se inscriben Piero Bustos (Del Pueblo Del Barrio), Pedro Solano (Cementerio Club), Charlie Diazepunk (Diazepunk), Raúl “Montaña” Montañez, Fútbol En La Escuela o Procrastinación 1 Yo 0.

El esférico arranca con el ska a medio tiempo de Bombo De La Barra (“Me Creo Lolo Fernández”), en plan bien ligero. Bustos, que es de los contados hinchas cremas que ha vivido lustros en el barrio de Matute, reinterpreta desde coordenadas rockeras desaceleradas la conocida “Polka Crema”. Junto a él podemos situar el ágil pop de Solano (“En El Monumental”), la canción que dedica Atados A Un Sentimiento a la Mujer Crema (“Ellas”) y el sorprendente pop brioso de Klausurada (“La Chica De Oriente”). Hay espacio para las variantes menos virulentas pero empeñosas del punk, como “Agosto Siete” de Sentir Popular, “U Mi Mejor Historia” de Actitud Crema, “Canciones Cremas” de Charlie Diazepunk y el impetuoso mazazo pop punk de “Centenario” (Caudillo). Cómo no, el indie también se hace presente gracias a sus dos exponentes más visibles en el menú: Procrastinación 1 Yo 0 (“Tú”) y Fútbol En La Escuela (“Es Divertido”).

La calidad de muchos temas puede discutirse o no, es verdad. Yo antepongo el siguiente facto: en todas estas canciones, la vibra del estadio se convierte en aliento constante, y éste a su vez en grito de guerra. No faltan los puyazos reconducidos en arengas, dedicados al rival de toda la vida (especialmente divertidos en los canales de Fútbol En La Escuela y de Tito Manrique & Cosa Nuestra). Con todo, por encima se impone el amor entregado a unas sedas que tienen la virtud de transformar al que se enfunde en ellas cuando pisa una cancha de fútbol, rodeado de 80 mil almas fundiéndose en una sola e indivisible voluntad.

Remataba su alocución nuestro fallecido Nobel de Literatura diciendo de Universitario De Deportes que es “una de las más hermosas historias que ha escrito el deporte peruano”. Poco más queda por añadir, y ello le corresponde al inmenso pueblo crema, que me precio de integrar. En las buenas, en las malas y en las que sea, porque cuando menos mereces nuestro fervor es cuando más lo necesitas...

¡Y Dale U Toda La Vida! ¡Y Dale U Por Siempre Escucharán!

Hákim de Merv

jueves, 23 de abril de 2026

Polvos Azules: Cuando El Viento Se Convierte En Marea EP // Rodrigo Cano Y Los Canes: Ya No Quiero Ser Así EP

(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 15 de abril de 2026.)

Tras una semana de haber finalizado enero, Polvos Azules edita nuevo EP, en sociedad con Víctor Chang a.k.a. Vrianch y la cantante Liliana Acosta. La relación entre Chang y Giancarlo Samamé es de larga data, mientras que en lo tocante a Acosta es reciente. Parece de hecho ser el estreno absoluto de la vocalista, lo que no es óbice para que se plante frente al micrófono, además de firmar todas las líricas. Vrianch se adjudica la composición de dos de los tres temas y los arreglos del restante, en tanto las cifras se hacen inversamente proporcionales en lo que corresponde a PA.

Cuando El Viento Se Convierte En Marea EP despega de la mano de “Cada Vez Que Te Caes”. Acreditado a Chang, lo que me encandila de este canal no es su filiación ambient pop, sino su límpida emotividad naif: el medio tiempo enfermo de reverberaciones digitales, los teclados minimales y a la vez luminosos, como innumerables fuegos de San Elmo contra el palio crepuscular... Es una sensación muy agradable la que reportan estos poco más de 4 minutos, similar a la que proporcionaban los EPs de los hoy olvidados Aural Noise, y lo sería más de no mediar un inesperado elemento disruptor.

Por contraste, “Bruma De Mar” tiene una tesitura más afín al downtempo, género apenas hollado con anterioridad por Polvos Azules (que reclama la autoría de “Bruma...”). La línea de bajo es indiciaria en ese sentido: compases que se arrastran en cámara lenta, acompañados de un invariable hi-hat ralentizado, para dar forma al mood reinante en cualquier bar con excedentes de público A.O.R. Pese a las rimas de lo más previsibles, el ambiente calentón que impera no desciende ni cuando en las postrimerías del minuto 2 irrumpen extraños sonidos aleatorios más propios de jornadas ruidistas, aunque sí le afecta la mediación de un ya no tan inesperado elemento disruptor.

...Se Convierte En Marea EP finaliza gracias a “Promesas”. El delicioso tono agridulce que reina desde el primer segundo hace que te tomes este track con rigurosa seriedad. A despecho de la algo indescifrable programación, “Promesas” destaca por su uso de teclados en plan moderadamente Hi-NRG. Es de agradecer esa mesura, ya que la atmósfera nocturnal se habría resentido de haber mayor intensidad lumínica. Como ya me ha pasado anteriormente con Polvos Azules, percibo la ascendencia de un Jarre en clave pop, percepción que habría alcanzado mayores brillos si no se hubiera repetido por tercera vez la aparición de un elemento disruptor.

Esa circunstancia adversa es la performance de Liliana Acosta. No su voz. Ésta es grave, y se acomoda a un rango spoken word del que su recitación hace gala aquí. El problema es que esta tríada de canciones, así como el grueso de la obra del unipersonal de Samamé, no logra llevarse bien con ese registro. Como poner a cantar a Nick Cave asociándole a The Blue Nile.

Como ocurre con los muchachos de China María Soundsystem, otro debut en corto aparejado al presente año es el de Rodrigo Cano Y Los Canes. En formato de power trio, la banda lleva rodando por los circuitos independientes un bienio, presentándose en directo aquí y allá. El 13 de febrero es el día escogido para el lanzamiento de Ya No Quiero Ser Así, EP de cuatro surcos, uno de los cuales ya había visto la luz en modalidad single -y es repescado aquí tal cual. Su ejecución en directo se realizó el 25 del mismo mes en La Noche de Barranco, junto al solista Franco De Lorenzi y a los hard rockers de Volcano.

Rodrigo Cano Y Los Canes son Álvaro Salinas, Renzo Ramírez y el Rodrigo especificado en la denominación. Desconozco sus edades, así que les doy el beneficio de la duda. El extended play de estreno es bastante uniforme, por no decir plano o discreto. Arranca el número epónimo, al que se añade el epígrafe “(Edición 2025)”, y lo que escucho es un pop/rock matizado suavemente de jazz, si bien en principio cada cual va por su lado. Sólo en “Respuestas”, dos paraderos más adelante, ambos estilos se fusionan, luego de haber condescendido la eléctrica a añadir algo de blues en “Fuego”.

El sonido del trío, sin embargo, tiende a ser inane. Demasiado correcto para mi gusto. A esos aires blueseros, por ejemplo, les falta esquina. La estructura de los episodios luce convencional hasta volverlos grises, medio aplatanados. Se echa de menos la energía inherente a la síncopa, el arrebato insurgente y desbocado del pop, la locura congénita del rock (incluso clásico). Al menos yo esperaba tanto más, si las letras perfectibles en cuanto a la forma cumplen con el objetivo de hacerles sentar posición respecto de una realidad en la que no se hallan a sí mismos, emocionalmente tediosa e incómodamente desesperante.

Recién en el ocaso, Ya No Quiero Ser Así EP se pone interesante. La terna pregonaba cultivar un discurso cercano al rock alternativo de los 90s, declaración que sólo “Mundo Raro Y Cruel” atestigua. Harto dinamismo y ganas de despercudirse en esta pieza insular, alevemente funkeada desde la guitarra y el bajo. Tan es así, que es la primera vez en todo el extended en que a la voz se la siente fuera de su elemento. Ojalá sigan ese derrotero en producciones futuras, sumando ingente protagonismo de la batería -el único instrumento que se desempeña con mención honorífica durante los cuatro rounds.

Hákim de Merv