(Publicado originalmente en mi cuenta
Facebook el 24 de diciembre de 2025.)
Disponible para descarga gratuita el mismo
día que su melliza (...Panalytical), a la decimoséptima entrega de la
saga Lego la distinguen cierta paradoja en el plano estrictamente teorético,
la disposición a incluir más actos foráneos que los acogidos por su par, y la
constante inclinación de sus participantes hacia encuadres de nebulosa opacidad
o paisajes en los que todo vestigio de luz tiende a ser eclipsado -bien de
manera casual, bien de forma voluntaria. En efecto, la compilación es pródiga
en viñetas de sofocados destellos, circunstancia sobre la que volveré más
adelante.

El muestrario titula
Lego 17: Diapasones.
Mi viejo Atilano Rancés, que se portó como bueno durante décadas, dice del
vocablo que es el “intervalo de una nota a la octava en la escala”, además de
“instrumento que sirve de regulador de voces o instrumentos”. Su uso coloquial
se refiere a la intensificación del tono vocal, complementa Google. Pocas, muy
pocas son las voces que se dejan escuchar en
Lego 17..., de ahí que no
comprenda a fondo por qué se le ha bautizado de esa guisa. Por otro lado, la
carátula refleja sólo parcialmente esa estética borrosa y parda descrita en el
párrafo anterior: donde uno/a esperaría encontrar imágenes de tupida noche
cerrada, destaca una luna llena de tamaño proporcionalmente considerable.
Más de un tercio del esférico lo ocupan artistas
del exterior (sobre todo chilenos), evitando el saldo del track list reiteraciones
respecto de Lego 16: Panalytical, observancia no extendida a “la legión
extranjera”. De hecho, dos son las reincidencias: Pande-Dios y Trampaluz. La
intervención del primero se condice con ese folk semiacústico asociado al post
estadounidense que normalmente Mauro Rojas desgrana (“No Le Diga”), mientras
que al seudónimo de Fernando Arce debemos la pista más radiante de ...Diapasones
entre el segundo y el onceavo canal (el estratosférico post de “Presión
Parcial”). Añádase a éstos el susurrante hermetismo instrumental de “New Music
From Prairie Land” del dúo drone(neo)psicodélico Blackvegaluz y el dark pop
sintético de la joven romana Mylla Issues.
No ha de ser casual que la Issues se ubique
tan cerca de Rawa, en el colofón de la rodaja. El cuarteto de Gino Medrano, Michelle
Rodríguez, Emperatriz Choque y Johans Ángeles corre su acostumbrado darkwave en
“Eterna” metiendo harto punche pop. En la práctica, es el segmento más
accesible de un registro en el que imperan estampas en negativo de bliss pop
(“All Nite Awake” de Les Replicants), colisiones de ambient y trip hop (“Ormus”
de Polvos Azules), noise pop nocturnal (“Fui A Buscar” de El Cosmos), o post
punk que sueña con transformarse en dream pop (“En Soledad” de Domingo).
Imperan, sí. A pesar de su diversidad, en conjunto dan forma a esa aura
noctívaga y nictálope que preña Lego 17...
Pensar que es el cerúleo sonido de Puna, quienes
estrenan tema en versión embrionaria (“Garúa”), el encargado del
pistoletazo de salida. Siempre caminando entre el post rock y el shoegazing, al
final les puede la Distorsión, convirtiéndose Puna en una antorcha viviente. El
despegue resplandeciente que anunciaba una jornada llena de luz, prontamente ensombrecida
por la colectiva vibra casi preternatural de sus compañeros de viaje.

A principios de año, comentaba la reedición
que de un álbum de los centroandinos Monster -
Lejos De Mi Ciudad-
acometiera en septiembre del ‘24 la escudería
Dark Grave. Se trata de una
factoría especializada en el abanico de posibilidades existentes entre el viejo
dark ochentoso de ultratumba y el synth más glacial y cavernoso, con acceso
frecuente a crossovers y revivalismos muy posteriores en el Tiempo. Desde
entonces DG no ha cesado de publicar, por regla general en modalidad free
download, consagrándose recientemente a la recuperación de parte de la obra de
Zolar.
De entre los contados números-de-catálogo lanzados
hace poco y que trascienden el formato single, rescato Synthesis EP, de
DxTxM. Presumiblemente, es un unipersonal de alguien que firma como Delirium T,
en sintonía total con las constantes y variables que suele equilibrar el sello
en cuestión. El alias consigna algunos sencillos y remixes colgados en Internet
con anterioridad, en los que ya puede degustarse lo que su extended ¿debut?
ofrece con generosidad apenas mayor. Es decir, electro-gothic de base 8 susceptible
de metamorfosearse en darkwave, synth Hi-NRG y/o new wave de ciencia ficción.

Por supuesto, ésos no son los únicos marbetes
en que incurre el EP. Desde su “Intro”, Delirium T descerraja un output recio y
corpulento, con inflexiones que cabe calificar cuando menos de proto EBM. Se
percibe la tenaz ominosidad de una tormenta que se acerca pero nunca llega,
mientras secuencias y melodías se extreman en “Synthesis”, de arrestos a lo Leæther
Strip. El surco no muta en techno industrial debido al aligeramiento de la
ornamentación dantesca y apocalíptica que sí es norma en los daneses, aunque bien
poco le falta.
Synthesis EP se completa
gracias a “Parte Del Deseo” y “El Adiós”. En “Parte Del Deseo” convergen todas
las etiquetas, a medida que crece y se intensifica el imaginario sci-fi
evocado, al punto que las programaciones y la energía hipnótica de los
sintetizadores avanzan como custodiadas por futuristas rifles de plasma que
disparan sin descanso (cf. U.F.O. 1982). En “El Adiós” bajan considerablemente
las revoluciones, permitiendo la emergencia de sonoridades más en plan synth
90s, que venía percibiendo hacía rato -y que me recordaron bastante al Bass State Coma (‘94) de Seven Red Seven: beats mecatrónicos y bajos muy
definidos para culminar un breviario de rítmica pro-industrial y pre-digital.
Desde Concepción, Junín, para el mundo.
Finalizaba septiembre cuando se publicó vía
Internet Ruy’ismo, documento sonoro panorámico que repesca material de
algunos de los proyectos más avezados inscritos en el rubro de la música
electrónica hecha en Arequipa y adláteres, salpimentado con algunas colaboraciones
de ascendencia francesa. Débese esto último, conjeturo, a que el disco fue
orquestado por el colectivo franco-peruano Ruido Marrón. Integrado por la
artista plástica mistiana Andrea Hurtado y los DJs galos Thomas Pereira y
Marine Huaman, RM organizó además una tocada en El Templo -Sáenz Peña 115,
ciudad de Arequipa- para la consabida presentación en directo.

La placa tiene por toda razón de ser
testimoniar la hora actual de la escena independiente electrónica rojinegra y afines. No existe otra intencionalidad que ésa, y las que se derivan de ella:
dar visibilidad a creadores que se mueven fuera de los medios masivos de
difusión sin tener en consideración la historia que cuentan éstos, sin prestar
atención más que a las dimensiones artísticas de los registros. Ésta es, por
ende, una empresa condenada al fracaso comercial. Siendo así, ¿qué otra razón
se necesita para prestarle atención sin demora?
Empecemos por los defectos, que no son muchos.
Ruy’ismo es larguísimo. Una edición física implicaría un díptico, al
exceder el contenido los 80 minutos. En principio, esta vastedad no sería
inconveniente, si no fuera porque hay gente aquí que no sé por qué está. El
caso más sangrante es el de Dionírico, mancuerna de corte pop noventero cuyo
“Abono Presidencial” ha sido grabado en vivo. Menos discutibles son los ingresos
de Molina.rar (“Cristal De Noche”) y de La Vie (“Drone I”), sobre todo el de
Diego Romero -ya que su repertorio suele aproximarse a los parámetros a que
obedece esta recopilación. Pero es obvio que lo de Dionírico sale sobrando por
donde se le sopese.
Muchos más son los aciertos. Entre los que no
he conocido con anterioridad, “Fukami”, el intenso ejercicio de IDM oscuro de
Samoht (acto de Pereira). También el tech house sospechosamente prog de
“Trópico De Cáncer” a cargo de Technopoetryk, el synth looperactivo de “Espina”
de Eclosión Sonora, el electro-house tribal de “ElOrigenDeLaVidaElOrigenDeLaMuerte”
por cuenta de R1ffm4n, y el cinemático ambient pop profético de “Nada Está
Inmóvil” de Dune (nom de guerre de Hurtado). Entre los que han sido
ampliamente difundidos en estos bytes, el omnívoro noise digital de NRA Ruido y
“Žarkoplavutarice”, el corrosivo glitch pop de Yume Station y “Mirage”, el
ruido sísmico e iterativo de Salome V.V y “Un Submarino”, y el clippeo
antinatural de L-Ror y “Unconditional Devices On Your Two Sides” (propio de
místicos virtuales y de médiums de la Quinta Dimensión).
En mi opinión, dos son los surcos que no
funcionan. Uno es “Yellow Heat” de Cholitx (identidad de Marine), resultón y
efectista a más no poder. El otro es “Noisillotrack01AGO” de Melibit. Su
síntesis de 8bit en clave naif no camina del todo durante la primera parte del
corte, pero para la segunda -de un total de 8 minutos y 47 segundos- ya se hace
insoportable.
Hákim de Merv