(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 18 de marzo de 2026.)
Definir el estilo de ChMS es menos sencillo de lo que parece. La cepa es reggae en su vertiente roots, lo suficientemente plástica como para desenvolverse a paso firme hasta que en el horizonte destaque la silueta del dancehall, ese subgénero del cual el insoportable reggaetón es descendiente abortado. Es decir, el terceto nunca pisa el acelerador a fondo. Sus canciones, por otro lado, cobran espectral tridimensionalidad al ser en la práctica reconstruidas durante la etapa de mezcla; reconstrucción que en sí misma comporta un tercer elemento identitario: el dub. Los bajos ganan en profundidad y en reiteración, y las baquetas digitales potencian el groove rasta al punto de transformarlo en stepper cadenciosamente demoledor.
Me hubiera gustado que el mástil de cuatro cuerdas que empuña/setea Giraldo retumbara por mucho más tiempo, lo mismo que los reverberantes beats que a veces Ruiz somete a filtros de agudos. Ésa es mi única queja: el extended resulta brevísimo para el feeling apolíneo y dionisíaco a partes iguales, delicioso y tremendamente expansivo, que el trinomio maneja con fluidez y que invita al movimiento instantáneo. Habrá que esperar con paciencia la puesta de largo. Publica este conciso manifiesto Cosmic Llamas, la pujante discográfica cumbiambera, dubidélica y de electrónica mestiza que Álvaro Ernesto (a) Tribilín Sound ha montado en su exilio californiano.
Hákim de Merv


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