Side effect
negativo del mundo globalizado en que nos movemos hoy, “gracias” al home run obtenido
por la serie de Netflix ahora resulta que tooooooodo el mundo ha sido/es fan de
Luis Miguel. En el mejor escenario, para mí no es otra cosa que un sujeto
premiado por Madre Natura con determinados talentos -malgastados, como otros
inútiles del mismo rubro (Juan Gabriel a primer lugar), en una carrera
comercial/marketera orientada a extraer los últimos dividendos que podían exprimírsele
a un ¿género? tan anodino e insípido como la “canción hispanoamericana”; equivalente
al risible schlager alemán de post-guerra.
Te preguntarás a
santo de qué hablar del así llamado “Sol de México”, cuya reaparición hace unos
dos o tres años lo hacía parecer más una metagalaxia, de lo rollizamente
adiposo que estaba. Obvio: por definición, el vaporwave se nutre de esa
nostalgia con que arrebujamos el pasado entre fines de los 70s y principios de
los 90s. Marcado por aquello que arbitrariamente imponían radio y televisión, y
a diferencia del Primer Mundo, el nuestro estuvo literalmente plagado de las
melodías de Luis Miguel y los de su especie. A ellos se debe el vaporwave de
origen latino, (les) guste o no.

Capitalizando el
runrún generado por la serie de marras, la reciente aparición de Luismiwave: Tributo A Luis Miguel (2018)
ha sido cálidamente recibida en los circuitos underground latinos. Se apuntan
actos de cuatro países de la región: Chile (MALO420 y PEPSIMAN™),
Paraguay (bøbi), Argentina (PLASMA, Invisible Lover y プテ/Svn Prxtxctxr/ック) y México (サントダック
Saint Duck, Blue Fancy, RFKR BAS$, Skule Toyama, T H A 竜児かれ超神 R U, Jesse
Cassettes y EMBA Soundsystem). El rango de participación es similar al del Eternal Vibes Vol. I.
La intención de Luismiwave... queda en luminosa
evidencia desde el subtítulo. Es éste un homenaje “al icono musical de la
década de los 80, Luis Miguel”. Dadas las características ya enumeradas de un
¿género? como el vaporwave, no podía ser de otra forma. Por eso, me deja
bastante pensativo el arranque del disco. En “No Culpes A La Noche”, “Cómo Es
Posible Que A Mi Lado”, “La Chica Del Bikini Azul”, “Cuando Calienta El Sol” y
“Écrivain D'Amour”; los bpms andan bastante pasados de revoluciones: más que
admirativos, parecen paródicos, e incluso hasta autoparódicos. Obviando este
hecho, suenan muy divertidos, porque precisamente la idea de un tributo
electrónico, subrayada todavía más por el vaporwave; es quebrar el contexto
original de los samples y reacomodar éstos en otro más subversivo. Digamos que
la cadencia superacelerada y tonera de estos cinco tracks permite catalogarles,
por analogía imperfecta, de bersek future funk. Lo mismo vale para “Soy Como
Quiero Ser”, de bøbi.

Admito que se trata
de una encantadora revisión de lo publicado por el mexicano-que-en-realidad-es-puertorriqueño.
Reconozco que muchos fragmentos de sus canciones nunca dejarán de rodar por los
intrincados pliegues de mi materia gris, porque a fuerza de encontrarme con
ellos hasta en la sopa, se me han quedado grabados sin la menor intención. Pero
también es verdad que este Luismiwave...
es una lúdica manera de enfrentarlos, deconstruirlos para acelerarles o
sosegarles, y así socavarlos -(les) guste o no.
La comuna portuaria
de Coquimbo, en la región del mismo nombre al norte de Valparaíso, es el hogar de
Seatemples. Formados en los estertores del 2014, en septiembre del 2015 y en agosto
del 2016 germinan respectivamente sus primeros singles virtuales, “Lanterns” y “Further”
-el primero de ellos permanece para descarga gratuita en SoundCloud.

Parte de esa
retroalimentación se refleja en DML sólo
de modo accesorio. Ello, debido a las dos improntas que rubrican sobremanera el
output de los coquimbanos. Por un lado, el post punk a centímetros de
convertirse en dark. Por el otro, el shoegazing en fase dream pop. De las
principales características de estos discursos no opuestos, pero sí distintos,
está repleto el disco: guitarras incisivas que producen luminiscentes telarañas
de sonido, en medio de la “silenciosa” e inagotable marcha del bajo; sugerentes
ambientaciones instrumentales de espacios cerrados, dentro de los que la pluma
de Zenteno describe emociones como la saudade, el amor, la vulnerabilidad; percusión
contenida delimitando envolventes melodías de una rara tonalidad acústica...

Actualmente,
Seatemples vive días felices. Su ingreso al catálogo de la disquera
norteamericana Custom Made Music (Ringo Deathstarr, Citrus Clouds, Peter Hook
& The Light), que se ha encargado de la realización física del Down..., ocurre en medio del proceso de
composición del segundo capítulo del cuarteto. Maquetas del mismo ya dan cuenta
de por lo menos dos singles listos, tentativamente titulados “Secuestro” y
“Holograms”. No hay fecha de lanzamiento a la vista, de lo que se colige que
tampoco hay apuro. Por donde se sopese, esta apasionante alternativa a lo hecho
por The Holydrug Couple constituye una (otra) agradable sorpresa.
Hákim de Merv
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