miércoles, 28 de octubre de 2026

Maurizio Bianchi: M.U.U.N.H. 31.04.1982

(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 21 de octubre de 2026.)

El de Maurizio Bianchi es un nombre que debería figurar como de conocimiento indispensable al interior de todas las colectividades inclinadas hacia el avant noise al menos desde principios de los 80s. Nacido en Mantua, en la región de Lombardía, el prohombre italiano debuta a la par de aquella década sumergido en las dialécticas empuñadas por los guetos que emergiesen consecuencia de las asonadas industrial y post industrial. Algunas de sus primeras grabaciones enfatizan un filón cercano al de subversivos como Nurse With Wound, Crash Worship o Throbbing Gristle; mientras que otras parecen auparle al mismo nivel que Test Dept., los primeros Swans, S.P.K. o Z’ev.

Bien leídas, esas analogías subrayan a priori que el peninsular iba a dar dura pelea antes de dejarse etiquetar fácilmente. De hecho, a partir de 1981 Bianchi ensaya aproximaciones más frontales al ruido que muchos años después terminaría de evolucionar en lo que se conoce como dark ambient. A tal efecto, el concepto de lo que entendemos por “industrial” es asumido abrazando el leitmotiv de una degradación tecnológica inexorable. Máquinas deterioradas hasta un punto sin retorno, desposeídas de toda funcionalidad práctica -pero poseídas ahora por la repetitividad obsesiva, la densa saturación de frecuencias, la inestabilidad de interferencias chirriantes, la distorsión que vaporiza los contornos de toda huella instrumental identitaria...

Como sucede con otros alias similares -sin ir demasiado lejos, el de sus paisanos de Capricorni Pneumatici-, Bianchi renuncia rápidamente a la melodía, a la estructura, a la armonía. La aciaga tensión de sus composiciones, la casi psicopática personalidad que dirige sus incursiones tempraneras, el fisicalismo con que su direccionalidad siniestra nimba al Sonido; le permiten esculpir en el Tiempo entornos acústicos inmersivos y desorientadores para el/la oyente promedio. El efecto mesmerizante de no distinguir qué asoma en los primeros planos y qué ocupa el fondo, el agotamiento que suscita el peso de las frecuencias graves, la incómoda sensación de un “tiempo suspendido” a resultas de álbums que de cambiar tan lentamente parece que se desenvolvieran inertes; son características que recorren la obra del europeo, legadas a terroristas de la talla de los suecos In Slaughter Natives o Raison D'être, o de la del británico Lustmord.

Con semejantes perfil y pergaminos, estaba cantado que trabajos de Bianchi aún inconseguibles serían objeto de las reediciones de rigor. Trece cintas sólo en 1980, once en 1981, siete en 1982, tres en 1983 y una en 1984; constituyen el total de su copiosa producción antes del hiato que le excluiría de las canchas hasta 1992 (Industrial Murder/Menstrual Bleeding). Algunos de estos registros han sido recuperados en numerosos box sets por distintos sellos durante el curso de varios calendarios: Silentes Minimal Editions, At War With False Noise, EEs’T Records, Steinklang Industries, Urashima, Naked Lunch Records, Mectpyo Sounds (del propio Maurizio), Death In Venice Productions, Menstrualrecordings... Sin embargo, es recién este año que la napolitana Eighth Tower Records recupera en versión remasterizada una de las referencias más esquivas del mantuano: M.U.U.N.H. 31.04.1982.

Dos tracks intitulados, que en realidad tienen las trazas de haber sido uno solo, cortado usando fade-out y fade-in debido a las limitaciones físicas de los soportes de época -bien cassette, bien vinilo. Más de una hora de ruido post industrial que ya empieza a metamorfosearse en dark ambient, cuando éste ni siquiera pensaba ser concebido. Las más de las veces fagocitados por él, los agudos atraviesan el maremágnum sonoro del solista cual latigazos de pavor, mientras los mórbidos desarrollos mutantes del deshumanizante flujo/reflujo de texturas infectadas/corroídas/contaminantes profetizan un futuro más que apocalíptico.

Durante muchos de sus descarrilados y desvencijados tramos, el disco me ha recordado al film argentino Me Encontrarás En Lo Profundo Del Abismo (‘22). Prácticamente nula visibilidad, en medio de una noche interminable y lluviosa. La oscuridad se vuelve agresiva, envolvente, acojonante, pánica. Es como atravesar una dimensión paralela repleta de óxido, moho y humo negro; constantemente acechado/a por formas de vida que es preferible no contemplar. En parte me recordó a Symphony For A Genocide (‘81), en parte al monolítico Carcinosi (‘83), en parte al opresivo Endometrio (‘82), en parte al horrísono Mectpyo Bakterium (‘81). Una infame, ruin experiencia escarapelante, en grados extremos de sórdida entropía.

Hákim de Merv

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