(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 19 de agosto de 2026.)
Hace unos cuantos días, Eighth Tower Records dio luz verde a la reedición de uno de los episodios discográficos decisivos en sus primeros años de existencia, que no sólo fue entonces de los más comentados, sino que además contribuyó drásticamente a burilar los rasgos del perfil sónico con que se identifica hoy a la escudería itálica. Me refiero a Witchcraft & Black Magic In The United Kingdom, acojonante compilación adornada en su carátula con gran parte del cuadro “Tres Mujeres Y Tres Lobos” del polímata suizo-francés Eugène Grasset, y que ahora ve acrecentado su radio de acción merced al añadido “(Expanded Version)”.
De la última línea del párrafo anterior, se desprende que el repertorio del panorámico se ha visto cuando menos incrementado para la ocasión. En efecto, el track list original permanece inalterable, tanto en participantes como en orden de bateo; agregándosele tres nuevos actos. Estos últimos se mueven en idénticas coordenadas a las de sus correligionarios, reforzando todavía más esa ciega aura de horra malignidad y de réproba abyección que parece secretar el título. A este respecto, es menester recordar que durante la primera época de Eighth Tower llegó a publicarse una decena de recomendables muestrarios, la mayoría de los cuales coadyuvó a sostener esa trayectoria in crescendo gracias a la que el sello napolitano se posicionó como referente para la estética de ambientaciones lóbregas y hierbas similares.
Acaso lo más alucinante de Witchcraft & Black Magic In The United Kingdom no sea lo hasta aquí enumerado, sino lo que aún falta por decir. Ruidos rematados por una risa semi histérica y la voz de una bruja que recita (“The Discoverer” de Sky High Diamonds), campanazos reconducidos por un saxo minimal que consigue crear atmósfera a partir de únicamente dos notas (“The Village” de Rapoon), sonoridades tan sibilantes como malignas (“Crypt Of Saint John” de Howlround), órganos eclesiales corrompidos... Resulta impresionante la ductibilidad con que el dark ambient de la disquera mediterránea consigue asimilar géneros y recursos estilísticos por igual, logrando acomodar esas incorporaciones en el reino de las tinieblas que habita, sin merma de sus hipnóticas posibilidades expresivas. Una cualidad prácticamente inédita hace siete años, y de la que aún hoy pocas nóminas pueden jactarse.
En la versión expandida del disco -que Raffaele Pezzella, director de Eighth Tower, dedicada al tempranamente fallecido Daniel Williams- se incluyen “When I Was A Little Girl” de 400 Lonely Things, “Wicca” de Mario Lino Stancati y “Gaelstre” de Dead Voices On Air: Dadu. Destaco sobre todo los dos últimos: Stancati se zambulle en frecuencias profundísimas, aguzando el torvo malditismo del volumen, mientras que en “Gaelstre” se insertan coros estrangulados en plan 2001: A Space Odyssey -y un inquietante taladro irrumpe después de cuatro minutos para malformar aún más el semblante nefando del corte. Incontestable logro concluyente de un género que por esas fechas comenzaba a zamarrear los circuitos underground de las escenas internacionales independientes.
Hákim de Merv
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