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jueves, 14 de marzo de 2024

Bahía Mansa: Patagonia // Laktik: Astra

(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 6 de marzo de 2024.)

Retorna a esta palestra uno de los proyectos más cálidos y queridos que surgiese en los circuitos independientes mapochos afines a la experimentación sonora con posterioridad al cambio de siglo. Me refiero a Bahía Mansa, que tras el breve aperitivo de Atavismos (4/23) confeccionó en esa misma línea el mini-álbum Patagonia, estrenado en la recta final de diciembre pasado.

Una de las características que ha ribeteado los esfuerzos del alias de Iván Aguayo, acaso la más identitaria, es su singular conexión casi devocional con el Agua. A tenor del uso prácticamente exclusivo de instrumentación digital, la música de BM se las ha ingeniado para mantener un alto nivel de cohesión en su tersa duermevela, sin renunciar a lienzos que se dilataban tanto como sus propiedades hipnagógicas. Las cotas de ionización exhibidas en Botánica Del Olvido o Boyas + Monolitos manteníanse bajas a despecho de la emotividad que estas obras transmitían, y su capacidad reactiva era contenida por la líquida densidad de su estética ensoñadora.

Este rasgo distintivo se ve matizado en Patagonia. El sureño asevera que el principal combustible del trip es su interrelación con la Naturaleza en los viajes realizados a la Patagonia chilena, leitmotiv análogo al de Costa Documental (‘22). La fascinación por mares, océanos, ensenadas, glaciares; se sostiene en el mini-LP, sólo que en cantidades más mesuradas. “Aves Imaginarias”, por ejemplo, evoluciona en derredor de un minimal efecto de iterativo goteo tintineante. Algo similar ocurre con “Bocatoma”, donde la lluvia es más perceptible, entre texturas dub y ecos de reminiscencia precolombina.

Por contraste, “Efecto Rayleigh”, “Calafate” y “Muelles” son cifradas manifestaciones de un ambient que tiende a concretarse mejor al vagabundear sin la prisión que comporta la gravedad. En ese sentido, a estos surcos y a sus pares se les siente más próximos a un estado gaseoso que a uno líquido -los blips & clips de “Muelles”, el cardíaco latido de “Efecto...”. Producto de esta conjunción de elementos, la síntesis de Patagonia da vida a una pluviosa electrónica “easy-listening”, tanto por impresión acuosa como por falta de nitidez -lo último me faculta a mencionar la otra gran constante sonora devenida aliada de Bahía Mansa: la Baja Fidelidad.

El título cierra con un díptico que condensa los descubrimientos centrales de la interacción entre las diversas instancias que Aguayo cubiletea. Mientras que “Nodal” invisibiliza la síncopa gracias a atmósferas neblinosas atravesadas por arreglos muy bonitos de teclados/sintetizadores, “Nodal II” controla el géiser de ruido binario convirtiéndole en mullido colchón sobre el que contemplar sedantes paisajes de una irreal sublimidad. Aunque me siga gustando más la fase de Bahía Mansa en que se creaba a imagen y semejanza del H₂O, esta nueva etapa no deja de lucir, por distinta, menos prometedora.

Después de algún tiempo, revisito los bytes de Poxi Records, hogar de actos como Hablemos Del Alma, Estriba, Talismán y Laktik. El aluvión de combos independientes latinoamericanos aparecidos en el último lustro no me ha permitido darme espacio para revisar la nómina de esta interesante label santiaguina, y de a pocos son ya varios los calendarios que llevo sin acopiar noticias suyas.

Las cosas van muy bien para los principales animadores del catálogo, algunos de los cuales serán objeto de comentario más adelante. Por ahora, me limito a escribir sobre Laktik, que se tomó un prudencial sabático entre Isopropyl (‘20) y Magnetismos (‘22), siendo este último registro acreditado al seudónimo inexistente de Prácticas Magnéticas y subido efímeramente durante el año de la Pandemia. También es el cassette en el que Laktik comenzó a metamorfosearse: si antes el rollo del unipersonal de Lucas Soffia se alimentaba principalmente del synth pop, dosificándole hasta llegar a drásticos mínimos históricos, a partir de Magnetismos se patentiza un creciente interés por el ambient pop y por el vaporwave. Ambas variables, además, se llevan de maravillas con el perfil más asociado a la factoría Poxi -otra vez, el lo fi.

Liberado en enero, Astra se concibe dentro de la crisálida que construyera en torno suyo Magnetismos. En cortes como el excelente “Fantasía” (single adelantado a fines de octubre último con “Derrumbe” como lado B), “Cuerpo Sintético” o “Restricción Vehicular”, compruebo que el synth y variantes -synthwave, minimal synth- aún integran parte considerable de la retórica Laktik. Ésta, sin embargo, se halla inequívocamente enfilada hacia el ambient de pedestres espirales y cascadas, hacia el cromatismo glo fi consustancial al vaporwave. “Chant Down Babylon”, “Derrumbes”, “Hypnotizado” y “Techumbres” son elaboradas muestras de ese muzakcore nebuloso, de esa radiación infrarroja típica del género que llegó a la mayoría de edad de la mano de Macintosh Plus.

De otro lado, que en piezas como “Fantasía”, “Restricción Vehicular”, “Galáktica” y “Cuerpo Sintético” haya un mayor énfasis synth no las hace inmunes al influjo del omnipresente vaporwave. La bruma brillosa, el crepúsculo perenne, los ecos fantasmales de otros pasajes de la cinta, los empantanados tremores semiacústicos; acaban por darle homogeneidad a esta jornada -si la memoria no me falla, la primera en que Soffia se decide a coger el micro para ofrecernos las primeras canciones en el repertorio de Laktik, e igualmente las primeras veces en que utiliza sonidos vocálicos no sintagmáticos a guisa de fragmentos insertados en números netamente instrumentales.

Muy relevante experiencia del individualista austral. Parece quebrarle y esparcirle en varias dimensiones más o menos equivalentes entre sí, pero reunificarle también al hacerle vibrar a una misma intensidad, a un mismo toque de diana, en un mismo espacio.

Hákim de Merv

jueves, 5 de julio de 2018

Lego 11: Vaporwave Perú

(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 27 de junio del 2018.)

En el curso de siete calendarios (la primera entrega data de julio del 2011), Chip Musik ha convertido a la serie ‘Lego’ en su mejor carta de presentación. Si bien lento, el proceso de refinamiento fue además paulatino e inexorable: los cuatro primeros episodios recopilaban a mansalva creaciones sonoras de artistas afines a la estética digital de la netlabel o pertenecientes a su nómina, pero luego cada nueva publicación serial se concibió al interior de una perspectiva temática. La clave de su vigencia/valía radica en que dicho enfoque ha manejado, según ocasión y circunstancias, diversos criterios -algunas veces geográficos, algunas veces estéticos, algunas veces “confrontacionales” (remarcar comillas, por favor) e incluso alguna vez de género.

En no pocas oportunidades, esos criterios se han fusionado. Así, mientras los Legos 5 y 9 ilustraron respectivamente asonadas electrónicas experimentales de Francia y de México (Michoacán, en concreto), el Lego 7 fue un saludable tête a tête entre agrupaciones colombianas y peruanas. En tanto, jornadas como las de los Legos 6, 8 y 10 giraron -también respectivamente- en torno a músicas “menos ruidosas”, a experiencias en espacios comunes con proyectos de registro diferente al de la casa, y a féminas de todo el orbe capaces de elaborar tanto ruido como sus pares varones.

Para este 2018 (junio), Chip Musik estrena Lego 11: Vaporwave Perú. Tal cual indica su título, la intención ha sido organizar una recopilación que eche luces sobre la escena nacional de vaporwave, un ¿género? electrónico del nuevo siglo sobre el que en estos bytes ya se ha abundado con generosidad. Tarea nada sencilla: sí existen exponentes locales, pero se mueven en un circuito muy pequeño, además de bastante subterráneo y autárquico; debiendo los responsables de la discográfica invocar la asesoría de David Izquierdo (Babefake) y Marco Luján (27 U H F) para llevar a buen puerto esta interesante iniciativa.

Aunque el vaporwave permite el uso de voces, éstas provienen casi sin excepción de sampleos, por lo que no es incorrecto hablar de instrumentales. Son dieciocho los de este disco, repartidos entre diez individualistas. De éstos, conozco a seis, pero discrepo con la convocatoria de uno de ellos; por no ajustarse del todo a la definición que manejo del ¿género?, antes que por querer negarle méritos propios. Me refiero al acto cuzqueño Wiracocha -los demás son コダック KODAK, Miyagi Pitcher, 27 U H F, Babefake y MF1914 (este último es más un híbrido vaporsynth). Los cuatro restantes, novedad para mí, son Etherealust, Philko, Pangea Sonido e Ivbo.

Al ser la suya una estética que trasciende hacia múltiples capas de la cultura pop contemporánea, en pocos años el vaporwave se ha ramificado en ¿subgéneros?/¿microgéneros? como el mallsoft, el dreamwave, el future funk y el hypnagogic. De todos ellos, Lego 11... parece centrarse en el mallsoft y en el future funk, si bien esto puede considerarse consecuencia de las cepas que nuestros créditos han escogido conscientemente cultivar. El primero sirve para rotular a combos que sólo buscan emular las intenciones decorativas del muzak de ascensor y supermercado. El segundo ayuda a describir tracks articulados alrededor del groove del sampleo escogido, mayoritariamente extraído de algún hit célebre o perdido de los últimos 70s o de los primeros 80s.

Si las divisiones entre estas etiquetas no llegan a ser del todo tajantes en el vaporwave, menos lo son en este artefacto. Pese a que algunos unipersonales puedan ubicarse en tal o cual marbete, se mantiene cierta permeabilidad hacia aportaciones de otros lotes del barrio. Allí están, por ejemplo, “KG 83” de Philko y “ライブ Experience (27 U H F Remix)” de Babefake. Mientras el primero empieza a lo future funk para luego convertirse en mallsoft, al adaptar su ritmo a la línea de bajo sampleada de “Too Shy” (el éxito de Kajagoogoo de 1983, de ahí la denominación), el groove del segundo no llega a ser lo suficientemente funky como para dejar de ser un híbrido entre ambos ¿subgéneros?

Más tirados para el mallsoft, figuran “Sutti Karu” de Ivbo, “レユニオン . ®” de コダック KODAK y “De Javu” de Etherlust. El mismo コダック KODAK, con todo, se muestra más future funk en los otros cortes con que colabora, “ ” y “ラウンジ の夢 1 9 8 4”. A éstos hay que sumar, precisamente por el lado del future funk, a “Hikitsukeru” de Miyagi Pitcher y a “笑う方が良いです” de 27 U H F (que sintomáticamente samplea “Es Mejor Reír” de los Rollets, dúo adscrito a la saga New Juggler Sound y acaso el único grupo peruano que hizo música disco cuando ésta estragaba el mundo entero).

Medianamente alejado de uno u otro cajón, también hay un puñado de temas que intenta ceñirse a la ¿pureza? original del vaporwave. Éstos son “シンパシー” (Babefake), “Nozomu” y “Sakkusu Sōsha” (ambos de Miyagi Pitcher), “Sunset Basa” (Philko), “SΔnFrΔn '82” (inclinándose un poco hacia el mallsoft) y “T3L36U1Δ📼” (inclinándose un poco hacia el future funk, ambos de 27 U H F). Como se ve, las fronteras tienden a ser sólo nombres en el vaporwave: un mismo individual puede meterse a practicar varios ¿subgéneros? a la vez, y hasta un mismo surco puede participar de todos ellos al mismo tiempo.

Puntos adicionales para la recopilación por incluir material de difícil acceso. Quien haya tenido la suerte de escuchar, antes del Lego 11..., los discos de 27 U H F (Nostalglitch y Eternal Sunset), Wiracocha (Qhapaq Ñam, 2016) y MF1914 (A Propósito De Flores, ¿Y Dónde Están Los Poetas?, 2016); no puede dar fe de conocer previamente sino la cuarta, tal vez la quinta parte del lanzamiento. El resto del programa, o ha visto la luz en sitios tan underground que casi calzan con lo que entendemos como “Deep Web”, o aparecen por primera vez aquí -carne fresca a degustar y devorar.

Pondero la colaboración de Pangea Sonido por provenir su sampleo de un sonido al que pocas veces -o ninguna- prestan atención los músicos de vaporwave, ni siquiera en esta parte del globo: la chicha.


UPDATE

No deja de sorprender la triple intervención de Miyagi Pitcher en Lego 11...: Nymph EP y Okuraseru (2017 ambos) parecían dejar bien en claro que MP se alejaba irremediablemente del vaporwave practicado en el debut Blonde (2015) y en Honey (2016). Su inédita tríada para el decimoprimer capítulo de la serie ‘Lego’ lo trae de vuelta al redil.

Hákim de Merv