viernes, 18 de diciembre de 2020

Seatemples: Trópicos

(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 14 de octubre del 2020.)

#AguanteChile18_10.

En la sumilla de BandCamp, Seatemples revela que el nombre de su nuevo trabajo débese a que éste refleja el mapeo de diversas latitudes que proporcionasen a la banda un sinnúmero de atmósferas y matices poco menos que hipnóticos. El texto aclara que se trata de distancias angulares geográficas. Yo estimo que el vocablo no sólo apunta a dimensiones físicas.

Para empezar, el acto de Coquimbo ha pasado de ser grupo a dúo. En efecto, sólo permanecen Priscila Ugalde (bajo, voz) y Patricio Zenteno (batería, guitarra, voz, sintes, sampleos). Las baquetas del músico invitado Harold Olivares son acreditadas sólo en dos oportunidades. Diego Herrera y Moisés Segovia son, por ende, historia pasada. Además, el auspicioso debut Down Memory Lane (2017) es lanzado durante la gestación del siguiente paso: si bien es cierto no se anticipó fecha de aparición, el hecho de contar ya con demos y adelantar la existencia de dos nuevos sencillos advertían de cierta proximidad temporal respecto de la eventual publicación. Trópicos, no obstante, ve la luz tres años después.

Por último, hubo una ligera dilación al momento del upload en BandCamp, que había sido anunciado para marzo y acabó produciéndose en agosto... a través de la independiente francesa Icy Cold Records, encargada también de la producción física. Dato no menor el del sello, pues había sido la norteamericana Custom Made Music la label designada para la realización en CD de Down... Los motivos de tales cambios contractuales se mantienen en reserva.

A lo nuestro. Trópicos es una solvente, admirable prolongación de lo que mostrara Seatemples en DML. Con una diferencia tan pequeña, como relevante y progresivamente generalizada: hacia el final de la década de los 10s, los muchos y diversos nuevos grupos de aquí/allá/acullá que se asían del rancio post punk y del shoegazing noventero se avocaron -de forma natural y espontánea- a fisionar ambas expresiones sonoras. Imposible no sentirse predispuesto/a, cuando iconos mayores de uno y otro arcón no han tenido sino palabras de admiración para con sus pares -Robert Smith de The Cure y Elizabeth Fraser de Cocteau Twins elogiándose mutuamente en el documental Beautiful Noise (2014) dejan a quienes persisten en aferrarse a divisorias líneas estilísticas como los/as tarados/as que son. ¿En el otro extremo del espectro? Aventajados como los pensilvanos The Stargazer Lilies, el solitario neoyorkino Nicholas Nicholas, los californianos Glaare o los daneses Catch The Breeze; con quienes ya puede hablarse de postpunkgaze.

Resulta muy difícil trazar en Trópicos una frontera entre lo que es dream pop y lo que es after punk, entre aquello que es shoegazing y aquello que está “a centímetros de convertirse en dark”. Aunque lo primero obtiene ligera preeminencia, el brumoso velo de lo segundo le asiste/envuelve de principio a fin: “Holograms” (uno de los 45s proyectados tras la salida de Down...), “Chaosphere” y “M.I.S.” son los vigorosos tracks que más cerca se quedan de sortear las tinieblas. El resto del repertorio litografía ese crossover del Heaven Or Las Vegas y del Disintegration (“Ecos”), del resplandor baggy y de los oblicuos recovecos post punk (“Verde Catedral”), de la fina capa de distorsión de unos Slowdive (“Primavera Negra”) y de las umbrías oquedades excavadas por P.I.L. o Normil Hawaiians (“Desierto”).

Por lo demás, la renovada aura que ostenta Seatemples no resiente la inclusión de esa vena psicodélica que se arrejuntaba en el estreno, terciando entre el ruido y las sombras. Aupada junto al mayor énfasis puesto en sintetizadores y soporte digital, dicha variable es asumida una vez más como funcional al postpunkgaze desplegado a lo largo del disco -salvo hacia su epílogo. En éste, el bajo medular de Ugalde, que tras bastidores ha forjado la cohesión de Trópicos; se las arregla para que la opacidad sucedánea al punk reduzca al mínimo los amperios shoegazing (cf. los medios tiempos de “Yule” y “Beagle 185”).

Estupendo bis, el de Seatemples. Eso sí, coldwave, por ningún lado.

Hákim de Merv

No hay comentarios.:

Publicar un comentario