martes, 6 de junio de 2017

Spatial Moods: Spatial Moods I

(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 12 de mayo del 2015.)

Grosera omisión la de Spatial Moods en todos los recuentos anuales que he podido leer referentes al pasado 2014 -incluyendo el mío propio. Tuve oportunidad de escuchar un fragmento de su disco debut en la última Feria De Discos Y Sellos Independientes, y por ello me animé a comprarlo.

Más que encorsetar su sonido usando la etiqueta de “psicodelia”, lo de SM es la satisfactoria confirmación de una subescena local de rock “duro” pero elaborado y de ejecución sólida. Una escena que, por lo demás, dio sus primeros pasos con La Ira de Dios y Serpentina Satélite en la década anterior; que bebe de la psicodelia, sí, pero también de géneros emparentados como el space, el stoner, y en menor medida el kraut y el progre -una suerte de tromba sonora de psicodelia post-moderna.

Spatial Moods I no parece ser una jornada conceptual, sino de jammings acometidos por una banda con habilidades telepáticas, que ha ensayado durante mucho tiempo. Los pasajes instrumentales se suceden fluidamente, sin que se perciban estructuras trabajadas al milímetro, apenas bocetos generales, dotados de sustancia y volumen gracias al vigor de la performance grupal. Refuerza esa impresión las no pocas veces que se respira una atmósfera jazzera -que sin embargo no hace más que soplar sobre la improvisación, sin marcarla.

En los créditos figuran Arturo Quispe, miembro de Cholo Visceral (combo que podríamos sintetizar como hermano de Spatial Moods, lo mismo que Búho Ermitaño) y Rapa Nui (proyecto en coordenadas completamente diferentes). A su saxofón alto se suman Jorge Apaza en guitarra y voces (aunque el disco prescinde de las vocales al 99%), Daniel Rojas a las baquetas y Gean Karlo Vargas en el mástil de cuatro cuerdas.

Le pongo dos únicos reparos a Spatial Moods I: uno de tipo estético y otro de tipo formal. En cuanto al primero, probar suerte con percusión peruana -desde la batería, aclaro- tras siete minutos y medio de la vorágine psicotrópica bautizada como “Angelical Moods” se me hace un poco indigesto. Quizá no era el momento (lo que implica una falla de timing), quizá es una aleación que necesita más tiempo en los hornos. Andaba divagando entre las Nubes Magallánicas cuando ese detalle me regresó a la realidad en una.

En cuanto al segundo reparo, pues tiene que ver con la publicación del disco. Que ahora existan más facilidades para publicar en CDs de fábrica no quita que haya quienes sigan haciéndolo en CD-R -cosa que me parece muy romántica y nada censurable. Pero como que, siendo ésta la forma más directa de autoeditarse, habría que invertir un toque más en insumos de calidad. Esos Princo son un daño terrible. Mínimo Imation para la próxima, amigos de Necio Records.


Hákim de Merv

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